Parábola de los dos hijos

Dice la Biblia en Mateo 21:28-34:

28 Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. 29 Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. 30 Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios.32 Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle.

Introducción

La parábola de los dos hijos representa a las dos clases de creyentes que hay siempre: los que dicen que harán, pero no hacer y los que hacen. Es una parábola para reflexionar seriamente sobre lo importante que es decir y hacer y lo peligroso que puede resultar para nuestra vida espiritual si solo decimos y no hacemos.

Jesús utiliza el ejemplo de uno de los hijos que representan a los publicanos y rameras, dos segmentos sociales excluidos y despreciados por la sociedad judía, sobre todo por la clase religiosa, como ejemplo de quienes en un inicio rechazaron la predicación de Juan El Bautista, pero luego la aceptaron.

Y el otro hijo representan a todos aquellos que dijeron que harían, pero terminaron hablando nada más porque al final de cuentas no hicieron lo que dijeron que habrían de hacer y cayeron en una gran condenación. Mateo 7:21 dice “No todo el que me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.”

Parábola de los dos hijos o Es más importante hacer que decir

A) Los que dicen y hacen

Los publicanos y las rameras hicieron dos cosas: 1. Creyeron y 2. Se arrepintieron cuando oyeron la predicación de Juan El Bautista que era muy dura y directa, pero que hicieron a un lado su orgullo y dejaron que la palabra de Dios obrará en su corazón. Esa actitud les dio la delantera en el reino de Dios.

Los publicanos y las rameras creyeron el camino de justicia que les señaló Juan. La palabra creer se traduce como aceptar, reconocer una verdad que modifique nuestra manera de vivir. Aceptar se entiende también como recibir. En Juan 1:12 tiene ese sentido.

Pero no solo creyeron también se arrepintieron. La palabra arrepentimiento es una palabra muy importante de entender. Procede del griego “metanoia” que a su vez se forma de dos vocablos griegos “meta”, cambio y “nous” o “noia” que se traduce como mente.

El arrepentimiento es un cambio de mentalidad. No es pesar y dolor por el pecado, sino un cambio de actitud frente a la maldad en nuestras vidas y por eso es tan vital en la vida del creyentes.

    B) Los que dicen y no hacen

Los fariseos e interpretes de la ley decían que si pero no hacían. Ellos no creyeron, porque nunca aceptaron a Cristo. Siempre fue más fuerte su tradiciones humanas y sus interpretaciones a su conveniencia de la Torá judía, aun cuando fueran contra la propia Escritura.

Y ni que decir del arrepentimiento. Nunca lo experimentaron. Su actitud fue la misma de siempre. Después de la muerte de Cristo siguieron con su obcecación y también persiguieron a los discípulos. A ellos les gustaba decir, pero no hacer. De hecho Jesús le pidió a sus seguidores lo siguiente en Mateo 23:3.

 

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