El señorío de Cristo

Dice la Biblia en Apocalipsis 3: 20

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abra la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”

Hace varios años un pastor amigo mío me dijo que uno de los versículos más mal interpretados, era precisamente éste porque la iglesia evangélica lo utilizaba y lo sigue utilizando para hacer evangelismo, cuando en realidad es un mensaje para la iglesia y no cualquier iglesia sino una de la iglesias más frías del Nuevo Testamento.

Admito mi molestia y resistencia ante tales observaciones, pero en honor a la verdad, mi amigo pastor tenía razón en varias de sus observaciones:

1. El mensaje de este texto está dirigido a una comunidad de creyentes y no a los gentiles o inconversos.

  1. Existen otros muchos pasajes para llevar a los pies de Cristo a los que no son hijos de Dios. El evangelio de Juan está repleto de historias que pueden auxiliarnos muchos en la propagación del evangelio de Jesús entre los perdidos y todos aquellos que desconocen el amor de Dios.

Entonces, la pregunta que queda es: ¿si el pasaje de hoy no estaba destinado para hacer evangelismo cual era su finalidad? Todos los estudiantes serios de la Escritura saben que para la compresión de un texto siempre se debe mirar el contexto del pasaje, tanto el inmediato como el posterior.

En este caso, el versículo de hoy forma parte del mensaje de Cristo a la iglesia de Laodicea. Una comunidad evangélica fría, orgullosa, altanera y creída de sí misma que había llegado a un punto en su soberbia que Cristo ya no tenía cabida en sus actividades.

De allí el llamado para que lo dejaran entrar de nueva cuenta en su corazón que por algún motivo se había apartado del Señor para dar cabida a “dioses ajenos” que dominaban ahora la vida de los creyentes y desplazaban de su lugar central en sus vidas a Cristo.

Apocalipsis 3:20 es un poderoso llamado de atención a todos para revisar nuestra vida espiritual, sobre todo, en lo referente al señorío de Cristo para evitar que estemos viviendo “nuestro propio evangelio” y no el evangelio de la cruz de Cristo por el cual el mundo nos es crucificado como decía Pablo.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: