Los tiranos no duran para siempre

Dice la Biblia en el Salmo 37:35-36

35 Vi yo al impío sumamente enaltecido, Y que se extendía como laurel verde. 36 Pero él pasó, y he aquí ya no estaba; Lo busqué, y no fue hallado.

Introducción

El rey David habla en estos versículos de una de las facetas más dolorosas para el justo: el malvado en una posición de poder. Un impío en una posición de superioridad sobre el piadoso se vuelve inevitablemente un tirano o déspota que lesiona gravemente a los hijos de Dios.

El malvado con poder es el ser más dañino que el justo puede encontrar. Es la personificación más cercana del maligno porque tiene la capacidad, los medios y los recursos para causar el mayor de los daños a los hijos de Dios, sin limitación alguna y sin resistencia de nadie.

El rey David nos ayuda primero a reconocer que en nuestra existencia es posible que nos topemos o enfrentemos a esta clase de personajes y nos lleva a reflexionar que aún cuando acumulen un poder desmedido y dañino, ellos también no son invencibles.

Los tiranos no duran para siempre

     Aunque se enaltecen mucho

Es interesante descubrir que la frase “sumamente enaltecido” en el hebreo es una sola palabra que procede la raíz “arits” que se traduce como “terrorífico” e “imponente”. Aunque la expresión también se puede entender como “pavor”, “despiadado”, “tiranos” y “hombres violentos”.

La clase de impío que David describe en estos versículos no es injusto que desde su cualquier lugar quiere hacernos daño, sino que su descripción es la de un malvado con mucho poder y por eso produce, terror, pavor, en otras palabras miedo en extremo.

    Aunque adquieren mucho poder

Los malvados de los que habla David son aquellos que causan terror y miedo en extremo, pero además no satisfechos con alcanzar esta condición, se extienden. El sentido de la palabra “extendía” que usa e autor del salmo procede de la raíz hebrea “arah”, que sirve para referirse a un recipiente que completamente lleno, se derrama.

El malvado con poder tiene un grave defecto y es que quiere mostrar siempre y en todos lados su poder. Por eso la comparación que usa el salmista resulta más que pertinente: “Es como un laurel verde”. Algunas versiones en lugar de laurel verde traducen “cedro frondoso” o “árbol frondoso”.

La figura retórica usada por el salmista resalta la condición de alguien que se muestra y demuestra como alguien altivo e invencible. De hecho era precisamente el las hojas de laurel con las que se premiaba a los vencedores en las olimpiadas y los romanos las usaban como signo distintivo de sus gobernantes.

Aquí es pertinente conocer una lista de algunos de los tiranos más conocidos que han ensombrecido la historia de la humanidad por su destacada capacidad para obrar el mal.

Adolfo Hitler

Llevó al poder al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán o Partido Nazi,​ y lideró un régimen totalitario durante el período conocido como Tercer Reich o Alemania nazi (1933 a 1945).

Durante su gobierno llevó a la muerte y destrucción a millones de personas, siendo el autor intelectual del genocidio de unos seis millones de judíos, en lo que se conoció como el Holocausto.

 

José Stalin

Fue el gobernante de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y del Partido Comunista de la Unión Soviética desde mediados de 1920 hasta su muerte en 1953.

Estableció el totalitarismo ejerciendo un control férreo sobre la población.

Stalin pasó de ser considerado un mito del socialismo internacional a estar incluido en la nómina de dictadores irracionales del siglo XX. No en vano se conoce como Estalinismo al régimen político caracterizado por el rígido autoritarismo comunista.

 

Augusto Pinochet

Estuvo en el poder en Chile entre 1973 y 1990. La dictadura de Pinochet fue bastante criticada, tanto dentro de su país como en el resto del mundo por las graves y diversas violaciones a los derechos humanos cometidas en el período denominado como Régimen Militar, por lo que Pinochet debió enfrentar diversos juicios hasta la fecha de su muerte.

Durante los 17 años que duró el régimen encabezado por el general hubo tres mil 197 víctimas, dos mil 95 muertos y mil 102 desaparecidos, además de otros miles que sufrieron torturas y prisión, según informes oficiales.

 

Francisco Franco

 

Militar y político español, jefe del Estado (1936-1975), responsable del régimen autoritario (franquismo) que se inició durante la Guerra Civil (1936-1939) y concluyó con su muerte.

Instauró una dictadura fascistizada, o régimen semifascista​ e incorporó una influencia clara de los totalitarismos alemán e italiano en campos como las relaciones laborales, la política económica autárquica, la estética y el uso de los símbolos.

 

 

Jorge Rafael Videla

 

Nació el 2 de Agosto de 1925 en la ciudad de Mercedes. Fue Presidente de la Argentina entre 1976 y 1981.

Su gobierno fue responsable de incontables abusos a los derechos humanos durante la llamada “guerra sucia”, que comenzó como un proyecto para terminar con el terrorismo, pero terminó también con la muerte de miles de civiles.

 

 

 

Rafael Leónidas Trujillo

Apodado “El jefe” o “El benefactor”, fue un militar dominicano que gobernó la isla con puño de hierro durante 31 años, tanto directamente como a través de presidentes títeres.

A dicho período de la historia política del país se le conoce como El Trujillato y es sin duda una de las dictaduras más oscuras y sórdidas de América Latina. Su gobierno fue anticomunista y represor de libertades civiles, así como de continuas violaciones a los derechos humanos, además de un marcado culto a la personalidad del caudillo.

 

 

 

La lista es interminable porque sólo hemos abarcado lo más contemporáneo sin considerar la antigüedad como Nerón, Atila, y otros tantos hombres y mujeres que han sido tiranos trayendo dolor y desgracia a la vida de las personas.

    Desaparecen

Los tiranos pasan y desaparecen. No son para siempre aun cuando su longevidad alargue su tiranía no viven para siempre. Cumplen un propósito en los planes perfectos de Dios y luego desaparecen como aparecieron. Un día están, pero al otro ya no.

   No dejan rastro

Es interesante notar que el salmista dice “lo busqué, y no fue hallado” para resaltar que los malvados no dejan rastro o señal de su vida porque todos los que los conocen o conocieron desean olvidarse para siempre. La memoria de ellos queda puesta en el olvido y solo son recordados para no hacer lo mismo que ellos.

 

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