Papás felices

Dice la Biblia en Proverbios 23: 25

“Alégrese tu padre y tu madre, y gócese la que te dio a luz.”

La relación hijo-padres puede ser una relación de gratitud y reconocimiento, lo que sin duda traerá siempre alegría a los progenitores, pero a la inversa puede convertirse en pena y dolor para ellos debido a la conducta de los vástagos que en lugar de honrar a papá y a mamá sólo les traen sufrimiento.

Salomón, autor de los Proverbios, escribe sobre una de las relaciones más importantes en la vida de los seres humanos y señala la necesidad de traer gozo y regocijo para quienes procrearon, pero particularmente a la madre. Y lo hace porque en algunas personas lo único que traen a quienes les dieron la vida es pesar y lamentos.

Nuestro mundo está repleto de historias de hijos que en lugar de alegrar el corazón de sus padres con su forma de vivir, sólo les provocan amargura de espíritu al ver que aquella criatura que crecieron con esfuerzo y dedicación se vuelve insolente, insensible y mal agradecido o mal agradecida.

Es la clase de hijos que en lugar de darle o no pedirle recursos a papá o mamá o a los dos ya siendo adulto, todavía le pepena su dinero o su patrimonio.

En lugar de retribuir a sus papás, el hijo que trae tristeza a su familia se convierte en un ser que lleno de egoísmo llega a pensar que son sus padres quienes le deben a él haber venido al mundo en una clara expresión de necedad propia de quienes se han extraviado de su realidad.

La Biblia Dios Habla Hoy hace esta interesante traducción de este versículo: “¡haz, pues, que tu padre y madre se sientan felices y orgullos! Salomón quiere que sus lectores aprendan a traer al corazón de sus progenitores satisfacción por su paternidad. Cuando el padre falla, el reconocimiento para mamá es al doble.

Quien hace felices a sus padres tiene garantizado que sus hijos harán exactamente lo mismo con él o con ella. Quien trae tristeza al corazón de sus papás está sembrando penosamente lo que habrá de cosechar: hijos iguales que él o iguales que ella. No debemos olvidar que lo que sembramos eso cosecharemos inevitablemente.

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