Dios nos auxilia en la lucha contra el mal

Dice la Biblia en el Salmo 37:23-24

23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. 24 Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.

Introducción

Luchar contra el mal sin Dios es como tratar de atrapar el aire con la mano o tapar el sol con un dedo. Es imposible embarcarnos en la santa tarea de batallar contra la maldad sin antes pedir el auxilio y apoyo divino. Sin Dios en esta labor el fracaso está más que garantizado.

El rey David, autor de este salmo sabía bien que debido a la humana debilidad que nos persigue y a veces nos ahoga, la lucha contra el mal es peligrosa y dolorosa por eso busca convencer a sus lectores de lo imprescindible que resulta contar con el favor de Dios.

Con el acompañamiento de Dios diariamente en nuestra vida, la batalla contra el mal y sus emisarios será victoriosa, por supuesto no exenta de tropiezos y caídas, pero triunfante.

El rey David sabía perfectamente bien que en lucha contra el mal, los justos pueden caer. Esa es una realidad, el problema no está en caer, sino en quedarse tirado. David sabía bien de lo que hablaba. En su lucha contra el mal, este paladín cayó, pero se supo levantar sin perder la fe y la esperanza para seguir peleando contra la maldad.

El auxilio divino en la lucha contra el mal

A) El Señor ordena nuestros pasos

B) El Señor aprueba nuestro camino

C) El Señor sostiene nuestra mano

El Señor ordena nuestros pasos

El salmista utiliza una figura retórica al decir que: por Jehová son ordenados los pasos para referirse al control que Dios ejerce sobre la vida de los justos para dirigirlos y conducirlos hacia las mejores decisiones, pero esencialmente para librarlos de todo mal.

Si tomáramos literalmente esta expresión, implicaría que Dios toma nuestro pies como si fuésemos niños pequeños y la idea no es esa. Lo que la frase quiere decir es que el Señor toma control de nuestra vida y nos ayuda a elegir los más conveniente para nosotros.

La palabra ordena procede de la raíz hebrea kun que en el Antiguo Testamento se traduce como afirmar, establecer y dirigir correctamente como en Proverbios 4: 26.

Para luchar contra el mal es necesario dejar que Dios ordene nuestros pasos. Que nos dirija y que hagamos a un lado nuestros criterio u opiniones personales sobre ese tema. Él siempre será más sabio que nosotros y sabrá lo que es mejor en medio de esa batalla.

El Señor aprueba nuestro camino

Una vez que Dios ordena nuestros pasos o los afirma en su camino, entonces el lo aprueba. “La palabra “aprueba” que usa el rey David en este versículo procede de la raíz hebrea chaphets que se traduce como placer, deleite, disfrute, complacido o satisfecho.

Dios disfruta mucho cuando su pueblo se humilla delante de él. Cuando lo reconoce como lo que es: el único Dios verdadero y se somete a su voluntad y a sus mandamientos. Ningún deleite mas grande en el Señor que ver a su pueblo y a sus hijos entregados a hacer lo que él nos pide.

En la Biblia encontramos a un Dios que se agrada del justo y lo bendice.

El Señor sostiene nuestra mano

David dice en el versículo 24 que cuando el hombre cayere no quedará postrado para advertirnos que en la lucha contra el mal, los justos pueden caer, tropezar, resbalarse, pero no estancarse.

David, el dulce cantor de Israel, tropezó grandemente con Betsabé. Fue una caída estrepitosa, escandalosa y casi mortal, pero la mano del Señor no se apartó de él y con su auxilio y ayuda pudo levantarse y volver a servir al Señor con todas sus fuerzas.

Dios sostienen nuestra mano cuando desfallecemos o nos desalentamos y a la hora de batallar contra el mal porque de no ser así nosotros fracasaríamos contra los malignos.

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