Hipocresía

Dice la Biblia en Mateo 7:5

“¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces veras bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.”

En algunos temas Jesús fue durísimo con quienes lo escuchaban. La hipocresía fue uno de esos asuntos. El Señor les hizo ver a sus discípulos que esta actitud era de las que más agraviaban a Dios porque suponen engaño y mentira a quien sabe todas las cosas, aún sin que las personas hablen o digan algo al respecto.

La hipocresía era la marca indeleble de los fariseos y los escribas. Ellos habían contaminado y contaminaban el ambiente espiritual del pueblo judío y así se los hizo ver Jesús en cada oportunidad que tuvo, por eso no quería de ningún modo que sus seguidores repitieran esa conducta.

Juzgar a los demás es un gran acto de hipocresía porque es simular una vida sin errores o sin equivocaciones; casi, casi perfecta y dedicarnos a señalar yerros y tropiezos de los demás, sin mirar un poco hacia nosotros mismos y reconocer que estamos plagados de errores.

La palabra hipócrita en el griego procede del ámbito teatral. Literalmente significa “actor”. Un hipócrita era un actor, alguien que desempeñaba perfectamente un personaje en una obra de teatro. No era una realidad, sino una creación que se acababa cuando terminaba la función.

Cuando juzgamos a nuestro prójimo estamos actuando en una obra “trágica” porque condenamos sin saber o tal vez estemos actuando en una obra “cómica” porque resulta risible que señalemos a los demás cuando nuestra vida está atiborrada de “cosas ocultas” que de salir a la luz darían al traste con nuestra reputación.

Por eso la recomendación de Jesús sigue muy vigente: “saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”. Citando a Charles Spurgeon, podemos decir esclarecedoramente: “…la mano que ha de limpiar, debe estar limpia antes…”.

Y no es que Jesús no quiera que veamos las equivocaciones de los demás, lo que quiere es que primero resolvamos nuestras propias contradicciones y en seguida ayudemos, no condenemos, a los demás.

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