Parábola de los tesoros nuevos y viejos

Dice la Biblia en Mateo 15:51-52

51 Jesús les dijo: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: Sí, Señor.52 El les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

Introducción

Las parábolas tuvieron una audiencia a quien se dirigieron, un propósito u objetivo que perseguía el Señor al enseñarlas y también una estructura para comprender el mensaje de salvación que Jesús quería comunicar al dirigir esa clase de ejemplos para clarificar su enseñanza.

La parábola del padre de familia fue dirigida exclusivamente a sus discípulos. Los doce necesitaban entender la naturaleza de su llamado y comprender cabalmente la verdad del tiempo que les tocó vivir. Jesús representaba el principio y el fin de una manera de conocer la salvación entre los judíos.

Acababan de escuchar las parábolas del sembrador, de la semilla de mostaza, de la levadura, del tesoro escondido, de la perla de gran precio, de la red que definían la calidad y cualidad del reino de los cielos que predicaba el Señor y les había cuestionado si habían comprendido esas enseñanzas y la respuesta fue afirmativa.

El reino de los cielos necesitaba ser comprendido para vivirse. El reino de los cielos distaba y dista mucho del reino que los judíos esperaban que estableciera el Mesías. Jesús estableció un reino que es necesario conocer para saber vivir en él. En ese reino espiritual Cristo es el rey, nuestro rey venidero.

El objetivo que Jesús tenía al enseñar esta parábola queda claro cuando uno comprende la expresión del versículo 52. Un escriba docto sería como un padre de familia capaz de sacar tesoros de lo nuevo y lo viejo, una manera de llamar al Antiguo y Nuevo Testamento.

Los escribas eran los encargados de copiar el Antiguo Testamento. Esta actividad los convirtió en conocedores diestros de esa parte de la palabra de Dios. Su erudición era sumamente reputada o famosa. Jesús usó esa figura para destacar la importancia de comprender las buenas nuevas del reino de los cielos.

La comprensión del reino de los cielos

I. De sus verdades antiguas (Antiguo Testamento)

II. De sus verdades nuevas (Nuevo Testamento)

De sus verdades antiguas

El Antiguo Testamento tiene muchas cosas que enseñarnos. Desde Génesis hasta Malaquías uno puede encontrar no solo historias, sino principios y valores que pueden ayudarnos demasiado en el entendimiento de la salvación que Cristo nos ofrece.

Ni Pablo ni ningún de los apóstoles desvirtuó, denigró o le restó valor a los primeros treinta y nueve libros que comprenden esa parte de la Escritura. Al contrario fueron la base sobre la que se construyó el Nuevo Testamento y por eso resulta un gran error pensar que ha perdido su utilidad.

Cuando Jesús dijo que todo escriba docto en el reino de los cielos se refería a la conversión de escribas e interpretes de la ley que una vez que creyeron en él pudieron entender perfectamente el sentido tanto de la Ley como la de los profetas.

Bajo esa nueva condición los escribas tendrían la capacidad de sacar el mayor provecho de los escritos del viejo pacto y entonces serían como ese padre de familia que sacaba para sus hijos tesoros viejos, es decir algo que se usó en el pasado, pero tenía mucha utilidad en el presente.

De sus verdades nuevas

Hablar del Antiguo Testamento o darle más prioridad que el Nuevo Testamento es igual de equivocado que hacerlo a la inversa. El Nuevo Testamento forma parte esencial del nuevo mensaje de salvación universal que en el antiguo pacto estaba vedado o representaba un misterio.

El mensaje de Cristo explicado y ampliado lo encontramos a lo largo de las páginas del nuevo pacto. En los veintisiete libros de esta parte de la Biblia podemos aprender el significado del reino de los cielos en la tierra. Jesús es la revelación del Nuevo Pacto.

En los evangelios encontramos su historia y sus palabras y en el libro de los Hechos y las cartas de sus seguidores encontramos la instalación de la iglesia sobre la tierra. Su cuerpo operando la salvación de la humanidad mediante el mensaje que Jesucristo nos dejó.

Así como es importante el mensaje del Antiguo porque nos explica los orígenes del mundo, el origen del pueblo de Dios y en consecuencia el origen del Hijo de Dios, el Nuevo Testamento nos proporciona explicación de nuestra esperanza de tener cielos y tierra nuevos.

Conclusión

Las verdades antiguas y las verdades nuevas hacen posible comprender mejor el mensaje de salvación que tenemos. Ni menosprecio por uno ni exaltación indebida del segundo por el primero, sino la sabiduría divina para compartir ambos en mensajes de bendición para las personas.

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