El pan necesario

Dice la Biblia en Proverbios 30: 8

“…Manténme del pan necesario.”

San Francisco de Asís, creador de la orden de los franciscanos, que se caracterizaban por su desapego a lo material y su estricta observancia del voto de pobreza, consistente en la renuncia de todos los placeres mundanos que trae consigo la riqueza, solía decir lo siguiente:

“Para vivir necesito pocas cosas y las pocas cosas que necesito, las necesito poco”. Sin pretender que vivamos como ese personaje, su vida nos sirve como referente a la hora de pensar sobre nuestras reales necesidades y las que construimos en función de nuestros placeres y deseos estrictamente personales.

El proverbista le pedía a Dios que lo mantuviera del pan necesario. Alguna versiones de la Escritura, en lugar de “pan necesario”, traducen esta frase como “el pan de cada día” que nos remite al Padre nuestro, oración por excelencia que Jesús enseñó a sus discípulos.

Como nunca, dicha solicitud se convierte en un clamor para quienes los fines de los siglos los han alcanzado justo en medio de una sociedad consumista donde la comercialización de bienes y servicios tiene como orientación casi generalizada comprar o adquirir bienes y servicios que no necesitamos.

El pan necesario o el pan de cada día parece hoy una petición extraviada sobre todo en un mundo materialista donde consumir cosas que no necesitamos es ya una practica tan aceptada que no hacerlo nos hace parecer seres extraños o distantes del promedio general.

El pan necesario o pan de cada día es el equilibrio que necesitamos para bien vivir, sin ataduras, pero sin necesidades. Es el justo término medio que requerimos para subsistir de una manera digna y decorosa. Sin ostentación, pero tampoco con necesidad estrujante que nos lleve a delinquir para sustentar nuestra vida.

Recordando a San Francisco de Asís quien solía decir: “Recuerda que cuando abandones esta tierra, no podrás llevarte contigo nada de lo que has recibido, sólo lo que has dado”, pidamos al Eterno que nos sostenga con el pan necesario, no menos, pero tampoco no más.

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