Cuidado con el desinterés

Dice la Biblia en Mateo 7:6

“No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos; no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

Para advertir a sus discípulos que deben tener cuidado y precaución al momento de hacer un bien, Jesús utiliza una hipérbole, la hipérbole es una figura retórica o poética que se vale de la exageración para resaltar una verdad o principio que es muy importante para quien la dice o para quien la escucha.

Era y es obvio que nadie en su sano juicio arrojaría a los perros cosas santas o a los cerdos perlas, pero el ejemplo que usa Jesús es para subrayar la importancia de que sus seguidores sepan que hay personas que sencillamente no merecen recibir nuestro esfuerzo. No se trata de volvernos insensibles o caer en favoritismos.

Quizá el ejemplo más acabado de esta verdad es el relato que encontramos en Mateo 13:58 que dice: “Y no hizo allí (Jesús) muchos milagros a causa de la incredulidad de ellos.” El evangelista Mateo se refería a la determinación del Señor de no obrar muchas maravillas entre sus paisanos de Nazaret debido a su poca fe.

También la dureza de los habitantes de ciudades como Corazín y Betasaida, a quienes Jesús les dijo que si los milagros que fueron hechos en esas ciudades se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace mucho que se hubieran arrepentido (Mateo 11: 21) llevó a Jesús a enseñarnos el cuidado que debemos de tener con aquellos que no saben valorar los que reciben.

Entregar a personas desinteresadas o apáticas las verdades del evangelio es una verdadera perdida de tiempo. No es que se trate de discriminar sino más bien de una recomendación para que el esfuerzo y el empeño por ayudar a los demás no nos frustre.

Este principio es tal vez una de las mejore ayudas que el Señor nos da para enfrentar diversos ámbitos de nuestra vida. Personas que no valoren lo que les damos será mejor hacerlos a un lado de nuestra existencia y buscar a personas que en realidad tengan un interés genuino en lo que les ofrecemos o hacemos por ellos.

No hay algo más trágico en este mundo que hacer un esfuerzo superior por alguien que no tiene el menor interés en salir adelante o mejorar su calidad de vida.

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