El fin del siglo

Dice la Biblia en Mateo 24:3

“…Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo?”.

Los discípulos de Jesús asociaron la destrucción del templo de Jerusalén con el fin de los tiempos. Y por eso en cuanto oyeron a Jesús decir esa profecía de inmediato le hicieron tres preguntas: 1. ¿Cuando serán estas cosas? 2. ¿Qué señal habrá de tu venida? Y 3. ¿Qué señala habrá del fin del siglo?

El destino del templo de Israel está íntimamente ligado al regreso de Cristo y el regreso de Cristo está vinculado inevitablemente con el fin de la historia de la humanidad y la instalación del reino del Señor, hechos escatológicos que la iglesia del Señor espera con una fe expectante.

Los eventos del futuro como se traduce la palabra escatología fueron enseñados por Cristo a sus discípulos, no para atemorizarlos o asustarlos, sino para orientarlos. Una grave falla entre los maestros de teología ha llevado a la iglesia a “asustarse” cuando se aborda el retorno del Señor, un poco porque se ha mal entendido el hecho de que vendrá a juzgar a vivos y muertos.

Pero cuando Jesús contestó las interrogantes de sus discípulos nunca tuvo en mente intimidarlos con su regreso, sino todo lo contrario quiso y quiere llenarlos de entusiasmo. El regreso de Jesús es un hecho que nos debe llenar de alegría y no de fobias porque viene por nosotros.

Y debe ser así porque a su retorno terminará la historia de la humanidad como debe entenderse la expresión “fin del siglo”. La historia de la humanidad esta atiborrada de injusticias, de maldad y perversidad y Cristo instalará la justicia del cielo, que dará a cada uno lo que merece en función de sus obras.

Al volver, el Señor pondrá fin a siglos de iniquidad y se llevará consigo a su amada iglesia que luchó y batalló contra la maldad de este mundo, que supo ser sal y luz en medio de la oscuridad en la tierra y por esas razones nadie debe sentir miedo de los eventos del futuro en los que el Señor hará que toda rodilla se doble y toda lengua confiese que Él es el Señor.

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