Profetas livianos

Dice la Biblia en Sofonías 3: 4

”Sus profetas son livianos…”.

Una sección de la Biblia hebrea se llama Navim, que se traduce sencillamente como Profetas. La historia del pueblo de Israel no se puede entender sin conocer a los hombres que Dios levantó para comunicarse con sus hijos, ya que fue por medio de ellos que los corrigió y les señaló el camino a seguir.

Desde Moisés hasta Malaquías encontramos decenas de personas que Dios escogió para llamar la atención de los hebreos, pero también para animarlos y consolarlos.

El profeta Sofonías vivió unos cuantos años antes de la destrucción del templo de Jerusalén, hecho que sucedió en el año 584 aproximadamente, él en su momento advirtió el gravísimo peligro que se cernía sobre la nación israelita: sus profetas cada día escaseaban y los pocos que había estaban perdiendo su propósito.

Los videntes de la época de Sofonías se habían vuelto livianos. La palabra “livianos” tiene varias traducciones, algunas de ellas son: “extravagante”, “impertinente”, “insolente” y “orgulloso”. Los profetas de esa época eran hombres más preocupados por lucir su espiritual labor que por dejarse usar por Dios.

Ellos eran los responsables de hablar en nombre del Creador y dejar claro lo que él demandaba. Cuando esta función no se cumplía el pueblo de Israel entraba en crisis porque el pecado se consentía, la maldad se toleraba y la desviación espiritual era bien vista.

Sofonías se topó con esta clase de profetas y los confrontó duramente; esta tarea develó su triste condición, pues en lugar de ayudar a los hijos de Dios, se convirtieron en su ruina.

Hablar en nombre del Padre de manera liviana siempre será censurado por Dios porque en nada ayuda a su pueblo, sino todo lo contrario lo hunde en la destrucción y desolación.

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