Lo que el Señor es y hace por los justos

Dice la Biblia en Salmos 37: 39-40

“39 Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia. 40 Jehová los ayudará y los librará; Los libertará de los impíos, y los salvará, Por cuanto en él esperaron.”

Introducción

El salmo 37 concluye con confesión de seguridad absoluta basado en dos realidades o dos verdades: Lo que es Dios y lo que hace Dios. El ser y quehacer de Dios es el mejor descanso que podemos tener porque nuestro Dios es un Señor que es real o existe y obra o hace y deshace según sus designios.

El salmista David es el mejor ejemplo de un Dios que se preocupa y ocupa de la situación de sus hijos. El salmo treinta y siete es como un testimonio personal del rey David y a modo de epílogo o final de su salmo nos lleva a considerar el acompañamiento permanente de Dios con los justos.

David desarrolló un salmo en el que nos presentó lo que los justos deben hacer ante la maldad de los impíos. Nos advirtió el tipo de conducta que despliegan los malvados para tener cuidado de ellos, pero también nos enseñó como Dios obra a favor de los buenos que luchan contra el mal.

Al final David quiere confirmar lo que Dios es y hace por todos aquellos que se mantienen constantes en la lucha contra el mal y los malvados.

I. Lo que el Señor es
A. La salvación de los justos
B. La fortaleza de los justos
II. Lo que el Señor hace
A. Ayuda a los justos
B. Libera a los justos
C. Salva a los justos

Lo que el Señor es

David concluye sus reflexiones sobre la lucha del justo contra el mal y los malvados hablando y señalando lo que Dios es. Ante las grandes dificultades que el justo enfrenta en su batalla contra la maldad resulta más que conveniente y necesario saber la clase de Dios que sigue.

Dios es la salvación de los justos

Es interesante saber que la palabra salvación que usa el rey David en este texto procede de la raíz hebrea “teshuah” que se traduce como “ayuda”, “liberación” y “victoria”. En este pasaje en particular por el contexto o lo que ha venido diciendo anteriormente el término que mejor aplica es el de liberación.

La razón de esta afirmación estriba en que la palabra “teshuah” tiene como idea esencial que Dios libera a sus hijos de problemas personales que surgen a raíz de su lucha o enfrentamiento involuntario contra los que hacen mal.

El justo que lucha contra la maldad o los malvados puede estar confiando porque en esta lucha o en esta confrontación nunca estará sólo. Siempre será acompañado por Dios que se convertirá en su salvación o en su liberador en medio de la opresión y represión de los malignos.

Dios es la fortaleza de los justos

La palabra fortaleza que se utiliza en este texto se origina del vocablo hebraico “maoz” que se traduce a lo largo del Antiguo Testamento de la siguiente manera: “defensa”, “protección”, “refugio”, “seguridad”, “fuerza” y “fuerte”. Todas ellas comunican el sentido resguardo ante el peligro.

David experimentó una y otra vez a ese Dios que es fortaleza. En los peligros que vivió ante Goliat, ante el propio rey Saúl y ante los filisteos que fueron toda la vida sus enemigos declarados, el rey vio siempre la protección divina manifestada en cada momento.

Tan lo cuidó Dios que ni murió a manos del gigante Goliat, ni fue privado de la vida por Saúl, ni tampoco lo destruyeron los filisteos. Todo lo contrario murió lleno de años en su residencia real.

En el tiempo de la angustia Dios se convierte en nuestro gran defensor, en la fortaleza inexpugnable. Nos rodea con su favor y nos preserva para no ser derrotados y destruidos por la maldad.

Lo que el Señor hace

Dios obra. Esa es una verdad irrefutable. Jamás deja a sus hijos en la indefensión. Mueve siempre su mano de poder para cuidarlo. Nunca queda impasible o estático ante las dificultades que sus hijos enfrenta en este mundo opuesto siempre a todo lo que Dios ordena.

Ayuda a los justos

La palabra “ayuda” procede de la raíz hebrea “azar” que en el Antiguo Testamento se traduce como “socorro” y “apoyo”. Esa palabra es la que se utiliza en Josué 1: 14 que dice: Tus mujeres, tus pequeños y tu ganado permanecerán en la tierra que Moisés te dio al otro lado del Jordán, pero tu cruzarás delante de tus hermanos en la batalla, todos tus valientes guerreros, y los ayudarás.

La palabra “azar” implica entonces el auxilio o socorro que alguien hace por otro cuando se encuentra ante una dificultad o problema y requiere del apoyo de alguien para poder enfrentarlo. Dios nunca deja al justo solo cuando lucha contra la maldad. Todo lo contrario lo apoya y sostiene siempre.

Libera a los justos

Dios libera a los justos o les da una salida cuando enfrentan a los malos y queda como “acorralado”. Ese es el sentido de la palabra “palat” que es el término hebreo que David usa para hablar de esta acción: Dios libera. El sentido de la expresión es ayudar a escapar.

David tiene en mente como Dios le ayuda a escapar una y otra vez contra sus enemigos. Cuando fue ayudado por Mical según nos relata 1º Samuel 19:1117.

Cuando los impíos acechan al justo, Dios se las arregla para cuidar a sus hijos de la mano perversa de sus malignos.

Salva a los justos

Para la palabra “salva”, el hebreo utiliza la raíz “yasha” cuyo uso es muy interesante en el Antiguo Testamento. Por ejemplo en Éxodo 2:17 se traduce como “defendió”. En el mismo libro de Éxodo 14:30 descubrimos que se utiliza para hablar de una acción o intervención sobrenatural de Dios para salvar a su pueblo.

Los que confían en Dios son guardados de esta poderosa manera. Todos aquellos que esperan en él siempre tendrán su protección y su cuidado.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: