Los reverendos evangélicos que alientan el discurso radical de Trump

El apoyo de los evangélicos al presidente se mantiene desde la campaña electoral y su influencia dentro de la Casa Blanca es real.

Fueron uno de los mayores apoyos de Donald Trump en las elecciones de 2016: 80% de los evangélicos blancos han votado por él, según las encuestas. Tan sólo un 16% se decantó por Hillary Clinton.

El apoyo de los evangélicos se mantuvo durante su presidencia y su influencia dentro de la Casa Blanca es real. Le siguieron apoyando incluso cuando salió a la luz que el presidente habría tenido una relación fuera del matrimonio con una actriz porno a la que habría pagado para que no dijera nada.

En declaraciones a la CNN, un líder evangélico, Franklin Graham, ha dicho que Trump era un “hombre nuevo” y que las “supuestos hechos ocurrieron cuando Trump aún no estaba en la Casa Blanca”, para justificar que el grupo se mantuviera al lado del presidente.

Muchos ven el apoyo incondicional de un sector de los evangélicos como una hipocresía de un sector que predica con unos temas pero no duda en dar su apoyo a un hombre que parece no actuar según sus dictamenes. Pero la verdad es que Trump, con sus medidas conservadoras, le ha dado a los evangélicos un lugar que habían perdido con la administración de Obama.

El presidente del Consejo de Investigación Familiar, Tony Perkins, en declaraciones a Politico, ha señalado que los evangélicos “estaban cansados de ser ninguneados por Obama y sus izquierdistas”. Se refería a las políticas de despenalización del aborto, las declaraciones a favor del matrimonio homosexual, o su Obamacare que obligaba a las aseguradas a incluir planes de contracepción y la píldora del día después en sus programas.

Desde que Trump llegó a la Casa Blanca, los evangélicos han visto su ideología recogida en las medidas del presidente. La semana pasada, The New York Times señalaba la estrecha relación de Trump con un grupo de evangélicos que visitaba la Casa Blanca de manera habitual, influyendo en las decisiones del presidente. Entre ellos se encuentra Moore, un ministro bautista de 34 años, presidente de la junta asesora evangélica de Trump. “En esta Casa Blanca, la puerta está abierta para los evangélicos”, ha dicho al periódico Moore, matizando que  “es la Casa Blanca la que ha llegado hasta los evangélicos“.

Moore, un ex vicepresidente de la Liberty University que ahora vive en California, es uno de los cerca de 12 miembros del grupo asesor evangélico que visita regularmente la Casa Blanca. Estas visitas pueden empezar hablando de informes de política y terminar con visitas improvisadas a la Oficina Oval, donde el Trump y el vicepresidente Mike Pence rezan con ellos.

El grupo es una voz frecuente e influyente en la Administración de Trump. Jeffress, otro miembro central de la campaña, ha sido uno de los más fieles defensores de Trump, apareciendo regularmente con él en la Trump Tower en Nueva York y luego en la Casa Blanca.

“No puedo ver el corazón del presidente para saber si él realmente cree personalmente estas posiciones que defiende, o si cree que es una política inteligente abrazarlas por la fuerte influencia evangélica en el país“, dijo Jeffress en una entrevista. .”Pero, francamente, no me importa. Como cristiano, veo que estas políticas se adoptan y promulgan, lo está haciendo “.

Jeffress, que una vez dijo que la política del presidente Barack Obama podría conducir al surgimiento del Anticristo, dijo que los temas que los evangélicos discuten en la Casa Blanca “van más allá de lo que la mayoría asume”,incluido el abuso de opioides y la reforma de la justicia penal.

El grupo intenta influir en las decisiones del presidente incluso en los temas en los que están en desacuerdo, como los dreamers. Los evangélicos simpatizan con el DACA, el programa que protege a los jóvenes inmigrantes indocumentados, y que Trump lleva amenazando con terminar desde que se ha sentado en la Casa Blanca. El grupo le ha pedido que vea el problema como “un padre y un abuelo” para que entienda la problemática de manera personal.

Esta semana, mientras se movía de una reunión antes del desayuno de oración, un evento anual de los evangélicos, Moore dijo que esperaba que la nueva influencia en Washington les diera una nueva cara.

“La gente piensa que los evangélicos son estos idiotas. Eso siempre me vuelve loco”, dijo Moore. “Creo que estamos mucho más informados de lo que la gente piensa”.

Con información de “EL ESPAÑOL”.

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