Parábola de la oveja perdida

La importancia de buscar a los perdidos

Dice la Biblia en Mateo 18:10-14 

“10 Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. 11 Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. 12 ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? 13 Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. 14 Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.”

Introducción

Los fariseos de los tiempos de Jesús habían perdido la sensibilidad por las almas de las personas. No les interesaba mucho hacer tropezar o desanimar a sus semejantes por su conducta. En realidad no les interesaba mucho ni les preocupaba dañar espiritualmente a los demás con su forma de vida. Y menos buscar a los perdidos.

Eran muy egoístas a la hora de obrar según sus intereses. Importaba siempre alcanzar sus objetivos materiales pasando por encima de la conciencia de los demás aun cuando con sus obras dejaran a más de uno preguntándose la clase de fe que tenían y poniéndolos en camino de regreso de sus creencias.

La parábola de la oveja perdida busca de una manera sencilla rescatar la importancia que tienen las personas que no necesitan salvación, tiene como propósito central recordarnos que por supuesto nuestra conducta influye y mucho en la vida de quienes nos rodean y debemos ocuparnos en alcanzarlos.

No sólo de nuestros vecinos y/o familiares, sino de nuestros seres más queridos como nuestra esposa e hijos que son quienes imitarán o imitan nuestra forma de vida para bien y para mal. Ellos son los que serán motivados por nuestra congruencia a la hora de ejercitar nuestra fe o serán desanimados al encontrar una distancia enorme entre los que decimos y lo que hacemos.

Una de las características del ministerio de Jesús fue su amor por los perdidos, particularmente de los que socialmente eran rechazados por los religiosos de su época. Los defendió de la segregación, los acercó a Dios y buscó siempre hacerlos visibles a aquellos que los menospreciaban.

Con esta parábola quiso y quiere enseñarnos la importancia de buscar y salvar a todos y todas aquellos que viven sin fe y sin Dios en este mundo.

La importancia de buscar a los perdidos

I. El Hijo de Dios vino a salvarlos
II. Como se busca a una oveja perdida
III. Porque es la voluntad de Dios

El Hijo de Dios vino a salvarlos

El relato de Juan 8:1-11 cuando los fariseos quisieron apedrear a una mujer sorprendida “en el acto mismo del adulterio” es la mejor ilustración para comprender la naturaleza y el fin que Jesús tuvo cuando vino al mundo. Esa mujer merecía la pena de muerte, según la ley mosaica, pero el perdón de Jesús la salvó.

Cuando Jesús llamó a Mateo, el publicano, reivindicó a un sector social sumamente despreciado. Cobrar impuestos para Roma colocaba a estos judíos en una posición de parias. Eran considerados, además de traidores, unos ladrones que robaban a sus propios hermanos de raza. Mateo 9:9-13.

En casa de Simón, el fariseo, Jesús rescató de su condición a las mujeres dedicadas a la prostitución cuando dejó que una de ellas enjugara con sus lagrimas y sus cabellos sus pies. Frente a muchos fariseos Jesús les hizo ver que al que mucho se le perdona mucho ama. Lucas 7:44-48.

Como se busca a una oveja perdida

La manera de enseñar de Jesús fue sencilla que podía entenderla desde un niño hasta un adulto. Y la historia de la oveja perdida resulta sumamente ilustrativa para comprender que a los perdidos se les debe buscar como un pastor busca a unas de sus ovejas que se ha perdido.

El hombre tiene 100 ovejas, pero cuando una de ellas se descarría, no dice qué importa tengo otras 99 ovejas, todo lo contrario hace por esa única oveja descarriada un esfuerzo extraordinario. La palabra descarriada implica alguien que ha perdido el camino y necesita regresar por la senda correcta.

A nuestro alrededor tenemos muchas, pero muchas, personas como esa oveja que han perdido el rumbo, que caminan sin destino y sin propósito y debemos actuar con ellos como ese pastor que las busca hasta encontrarla.

Las 99 ovejas que no tienen necesidad de ser buscadas representan los ya salvos, los que han encontrado el camino y lo siguen. Ellos también importan, pero en un momento de crisis por una persona perdida tiene prioridad ésta debido a que peligra su alma.

Porque es la voluntad de Dios

La voluntad de Dios es que se busque a los perdidos adoptando la actitud del pastor de ovejas. Con dedicación y entrega se debe buscar a los perdidos para regresarlos al redil del cual se apartaron. Dios no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento.

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