Pan para los hijos; no piedras

Dice la Biblia en Mateo 7:9

“¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?”.

Las profundas verdades del reino de Cristo fueron reveladas de una manera sencilla para que las pudiera comprender cualquier hombre o mujer, con el único requisito de escuchar y poner atención.

El resultado de buscar a Dios fue ejemplificado con una historia brevísima utilizando el afecto filial que existe entre un padre y su hijo (hablamos de una relación funcional y normal entre ambos) y que hace de su convivencia un espacio donde el cuidado y la protección se acentúa.

Jesús lanza una interrogante:“¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?”, la cual tiene una sola respuesta inmediata y sencilla: ninguno. Y es que es difícil concebir a un padre que le  niegue a su hijo lo que necesita y mucho menos en lo referente a la comida.

Podríamos decir que esta es una breve parábola sobre cómo opera Dios para con sus hijos.

A través de esta ilustración, el Señor quiere motivarnos a ser constantes y persistentes en nuestra vida, nos invita a evitar a toda costa, el desanimo y la actitud titubeante a la hora de esperar en él.

Él no es un padre humano, él es el padre celestial y actuará aun mejor que como lo haría un papá terrenal; porque si los hombres con la maldad incrustada en su alma son capaces de amar y proveer a sus hijos, cuánto más Dios.

El papá que le da a su hijo pan cuando lo necesita debe servirnos para recordar que el Señor actuará para con nosotros de manera semejante.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: