Dios protege el matrimonio

Dice la Biblia Éxodo 20:14

No cometerás adulterio

El séptimo mandamiento protege la institución más importante que Dios le dio a la humanidad: el matrimonio. El adulterio es la relación entre un hombre o una mujer casados. Este ordenamiento prohíbe tajantemente las relaciones sexuales fuera del matrimonio.

La ley mosaica sancionaba este pecado con la muerte de los adúlteros, según leemos en el libro de Levítico 20:10. La ley castiga por igual al hombre y a la mujer por este pecado que daña severamente la vida familiar, incluyendo a cada uno de los miembros de los hogares.

En una amplia interpretación del mandamiento Dios interviene con su enorme sabiduría en la vida sexual de sus creaturas para regular el don de la sexualidad que le dio a hombres y mujeres. Dios jamás ha estado contra la vida sexual de las personas, está y estará siempre contra el libertinaje sexual que destruye.

El mandamiento tiene como propósito evitar que los seres humanos destruyan el núcleo social más importante que cohesiona la totalidad de las relaciones humanas que puede haber en este mundo. El adulterio destruye a su paso no solo a los involucrados sino a seres inocentes que de la noche a la mañana ven arruinada su vida.

Dios protege el matrimonio

I. Porque fue la primer institución humana
II. Porque el adulterio destruye
III. Porque regula el placer sexual
IV. Con cuidado extremo

Porque fue la primer institución humana

En el huerto del Edén Dios instaló a Adán y al verlo sólo, ideó buscarle una compañera, entonces mientras dormía sacó de su costilla a Eva y de esa manera configuró, diseñó y creó el matrimonio con un hombre y una mujer con la finalidad de procrear y multiplicarse sobre la tierra.

Según nos relata Génesis 1:28 Dios colocó a la primera pareja humana en la tierra con la finalidad de fructificarse, multiplicarse, llenar la tierra, sojuzgar y dominarla. Esencialmente el matrimonio tiene como finalidad la multiplicación de la especie humana.
El matrimonio, la familia y las relaciones de pareja fueron la primer institución que Dios diseñó, luego de diseñar la creación. Antes que nada Dios pensó que lo mejor que le puede ocurrir a un hombre en la vida es tener una familia. No pudo concebir a Adán solo y por eso creó a Eva.

Adán y Eva nacieron del corazón de Dios. No fueron un accidente, tampoco fueron una ocurrencia, sino un perfecto diseño hecho por Dios y los unió para siempre.

El pecado que cometieron en el huerto del Edén dañó severamente su relación, pero no la destruyó. A partir de allí la mujer tendría que sujetarse a su esposo y su esposo trabajar con el sudor de su frente para mantener su hogar.

Porque el adulterio destruye a las personas

Como ningún otro libro de la Biblia, el libro de Proverbios dedica al tema del adulterio una importante cantidad de versículos y capítulos ante lo destructivo que resulta una relación ilícita de una persona, hombre o mujer, que sin reflexionar se involucra en una relación adúltera.

Todo el capítulo 5 de Proverbios esta dedicado a hablar del adulterio, desde como se incuba hasta el proceso que lleva a los hombres y mujeres a caer en él y el funesto y trágico resultado de embarcarse en esa travesía que al principio parece venturosa, pero que al final es amarga como la savila.

El capítulo 6:24-35 del libro de Proverbios también dedica espacio amplio a hablar sobre el adulterio, los adúlteros y el castigo que recibirán. Proverbios 6: 33 dice, por ejemplo: “Heridas y vergüenza hallará, y su afrenta nunca será borrada.”

El capítulo 7 de ese mismo libro aborda también el tema para describir la clase de personas que cometen adulterio. Las llama “simple” o “faltos de entendimiento” porque se comportan como “ave que se apresura a la red, y no sabe que es contra su vida, hasta que la saeta traspasa su corazón.

En este versículo el proverbista lanza una advertencia para todos los matrimonios:

“Porque a muchos a hecho caer heridos, y aún los más fuertes han sido muertos por ella.”

Porque regula el placer sexual

Dios le dio al hombre el don de la sexualidad. Fue una obra de él y solo entregándosela a él puede funcionar. En las manos del hombre ha resultado una verdadera tragedia para su existencia porque le ha llevado a cometer toda clase de excesos y desviaciones contra la naturaleza.

El libro de Cantares es una prueba irrefutable de que Dios es quien otorga el don de la sexualidad al hombre y por supuesto a la mujer. Versículo por versículo en sus ocho capítulos ese libro nos toma de la mano para hacernos ver que el sexo forma parte de la vida en pareja.

Dios no prohíbe la vida sexual, la regula y la protege mediante el matrimonio. El matrimonio es el único lugar donde el sexo es lícito. Fuera de esa relación es desaprobado por Dios y puede ser motivo de su molestia y fastidio y en consecuencia de sus duras sanciones.

Con cuidado extremo

Cuando Jesús apareció en su ministerio terrenal también habló del adulterio para señalar los alcances más profundos sobre ese mandamiento.

Mateo 5:27-30 dice lo siguiente sobre el matrimonio:

27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. 29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

De acuerdo al Señor, el adulterio se ejecuta no solo cuando un hombre y una mujer casados sostienen una relación ilícita, sino cuando un hombre mira a una mujer y la desea en su corazón. Jesús fue más allá en este mandamiento. No sólo se trata de consumarlo físicamente, sino con solo pensarlo.

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