La adulación

Dice la Biblia en Proverbios 27:21

“El crisol prueba la plata, y la hornaza el oro, y al hombre la boca del que lo alaba.”

Se ha dicho que para conocer bien a una persona hay que darle poder, algo que difícilmente se puede hacer con todos, pero el sabio Salomón nos ofrece una posibilidad más a la mano; él dice que para saber bien la naturaleza de un hombre o una mujer solo basta elogiarlo o adularlo.

Si el crisol prueba la pureza de la plata y la hornaza o el fuego el oro, la alabanza, el elogio o la adulación prueban la pureza del corazón de las personas porque ser encumbrado con palabras eleva nuestra autoestima al grado de dañarla si no se tiene el cuidado debido.

La reacción de hombres y mujeres al aplaudirle sus logros servirá para examinar la naturaleza de su corazón porque podrá hincharse de orgullo y sentirse superior a los demás o sencillamente recibirá el ensalzamiento con toda humildad y sencillez y seguirá siendo la misma persona.

El autor de los Proverbios compara la adulación a las personas con el crisol que prueba la plata para ver su pureza y la hornaza o fuego que también prueba el oro para enseñarnos en dos vías que hacer con los elogios desmedidos en nuestra vida cotidiana:

1. Cuando los recibimos: debemos tener mucho cuidado porque siempre habrá aduladores. Por supuesto que habrá gente con toda la buena intención de reconocer lo que hacemos o somos, pero en ambos casos se tiene que tener cuidado para no enorgullecernos.

2. Cuando deseemos conocer bien a bien que hay en el alma de alguna persona solo bastara “echarle flores”, “aplaudirle”, “destacarlo”, “ovacionarlo” o “darle coba” como decimos en Oaxaca porque allí revelará lo que hay en su fuero interno que a veces no se alcanza apreciar.

Vivir bajo el permanente elogio de quienes nos rodean tiene una grave consecuencia: las personas dejan de vivir en la realidad. Se asumen perfectos y lo más grave: son incapaces de recibir una corrección por más insignificante que sea. Dejan de tener los pies sobre la tierra. De allí la sugerencia salomónica.

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