Dios debe ser nuestra necesidad principal

Dice la Biblia en Salmos 42:1-2

“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. 2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?”

Introducción

El autor del salmo 42 comienza su plegaria con una figura retórica que nos lleva a considerar la profunda necesidad que sentía por tener comunión. El autor del salmo desnuda su alma necesitada de su Creador. Con humildad y sin esconder nada reconoce que requiere acercarse a Dios.

El hecho de ser un levita su autor nos permite entender su profunda e intensa necesidad. Sus padres habían servido al templo. Él los había visto. Sus hijos servirían en templo también: ellos lo estaban viendo a él. Su vida giraba en torno a ese santo lugar; fuera de allí su vida no tenía sentido.

Este hombre descubrió como pocos que el sentido de la vida se logra sólo cuando el centro de ella es Dios. Se puede tener todo sin Dios, pero con insatisfacción o se puede vivir con lo suficiente con Dios, pero siempre satisfechos. El salmista ha optado por esta segunda.

Cuando esta determinación ha quedado grabada en el corazón del hombre, sin importar el tamaño de la adversidad o lo complejo de un problema o lo peligrosa de una situación o la desesperanzadora circunstancia, la necesidad de Dios estará siempre por encima de todo.

I. Dios debe ser nuestra razón vital
A. Como un siervo que necesita agua
B. Con una relación viva

Dios debe ser nuestra razón vital

El salmista ha convertido a Dios en el centro de su vida. Dios es el centro de su vida. Todo gira en torno del Señor. Cuando a Jesús se le preguntó cuál era el más importante mandamiento y él contestó: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.” Mateo 22:37. Se refería a Dios como todo.

Para el salmista Dios era todo. Era su mañana, su tarde y su noche. Era en síntesis su vida misma. En otro Salmo 118:24 encontramos esta idea de manera más clara: ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
Salmos 73:25

A. Como un siervo que necesita agua

La primera figura retórica que encontramos es precisamente la que dice “Como el siervo brama por las corrientes de las aguas”. De hecho el salmo arranca con esta formidable manera de resaltar la profunda, intensa y grande necesidad de la comunión con Dios.

Es interesante notar que la mayoría de las traducciones en lugar de traducir como ciervo, traducen cierva. El ciervo o la cierva son lo que los mexicanos conocemos como venados y cuando tienen sed recurren a sus bramidos para expresar su desesperación al no encontrar agua dulce de ríos.

El agua que pueden beber los venados no puede ser cualquier agua, necesariamente tiene que ser agua de ríos. A eso se refiere la frase: corrientes de las aguas.

Un ciervo o un venado no puede sobrevivir sin agua. El agua es un elemento vital para todo ser vivo. Para algunos más que para otros, pero todos necesitan el agua para subsistir. Los ciervos están acostumbrados a vivir en la estación de invierno sin mucho alimento, pero no sin agua.

La comparación es importante porque de igual modo el ser humano y en el caso del creyente no puede existir sin Dios. Cuando Jesús dijo en Mateo 4: 4 que “…no sólo de pan vivirá el hombre…”, se refería precisamente a esta necesidad que subyace en el interior del ser humano.

Una necesidad que no puede ser llenada o satisfecha con bienes materiales o con placeres terrenales. El hombre camina y vive siempre con una profunda necesidad espiritual y sólo quienes han descubierto que Dios llena ese vacío son los que claman como este salmista.

Y así como el ciervo brama, así el alma del salmista clama por Dios. La palabra “clama” procede de la raíz hebrea “arag” que se traduce como deseo o anhelo. El alma, “nefesh” en hebreo se refiere al ser interior del hombre, tiene deseo y anhelo por la presencia de Dios.

Ese deseo es tan fuerte como la sed de los ciervos y por eso se vuelve desesperante, es decir el salmista está desesperado por encontrarse con Dios.

B. Con una relación viva

El salmista dice que esa sed que tiene es por Dios, pero agrega la frase “vivo” para completar una frase sumamente interesante “el Dios vivo” “el Dios de la vida” traducen algunas versiones. La frase se hace interesante porque el solo hecho de hablar de Dios es hablar de un ser que vive.

Pero la intención del salmista es resaltar que la clase de relación que tiene con Dios no es mecánica, ni tampoco es una relación costumbrista o todavía aun más triste que estas dos: “religiosa”. No, la relación que el tiene con Dios es viva, palpitante, real por eso lo llama Dios vivo.

Porque así como las corrientes de agua satisfacen la sed de los ciervos así Dios satisface la necesidad de los hombres y lo llena de vida cuando a Él se acercan con sencillez de corazón.

El versículo dos del salmo dice así: Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?”

Ante un Dios vivo no se puede estar pasivo. El autor del salmo lo sabe. Si nuestro Dios está vivo debemos venir a Él y presentarnos ante su presencia con la mayor de las celeridades para gozar de su presencia y apreciar sus portentos hechos día a día.

Como Dios es una necesidad principal para el salmista, el mismo se cuestiona cuándo vendrá o cuándo se presentará ante Dios. Cuando Dios no es necesidad prioritaria en nuestra vida, aunque nos digan que lo busquemos será difícil que de manera voluntaria lo hagamos nosotros mismos.

Una alma necesitad de Dios en la primera oportunidad se acercará a Dios porque forma parte de su existencia.

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