Lágrimas

Dice la Biblia en 1º de Samuel 16:1

“…¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel?…”.

Cuando Samuel supo que Saúl fue desechado por Dios quedó en estado de “shock”. No podía creer que ese hombre humilde y sencillo, bien parecido y designado como el primer monarca de Israel, hubiera sido desechado por Dios. Samuel entendía perfectamente la expresión “desechado”. Hecho a un lado. Igual que Esaú, Saúl, fue reprobado por Dios.

Ese hecho hizo que Samuel llorará a Saúl. Sus lagrimas eran producto de la tristeza y el sentimiento de ver a un hombre que había alcanzado el punto más alto dentro del pueblo judío y que había caído estrepitosamente de allí y se convertiría en un ser despreciado.

Cuando Dios vio que Samuel lloraba inconsolablemente fue a él y con palabras duras le pidió que no llorara más. No había vuelta de hoja, ni retroceso en la decisión, Saúl había sido desechado y nada podría cambiar ese decreto divino. Ni las lagrimas del gran profeta Samuel.

El reproche de Dios hacia Samuel nos permite entender que hay personas o situaciones por las que no vale la pena llorar. Es duro y triste decirlo, pero en el caso de Saúl no valía la pena llorar. Dios lo había elegido, pero él mismo había deshonrado esa elección al desobedecer a Dios de forma tan abierta.

Cuando leo esta historia me atemoriza saber que Dios le prohibió a su profeta llorar por el primer rey de Israel porque necesariamente nos lleva a pensar que muchas de las veces lloramos por circunstancias o personas que no tienen remedio. Es duro y doloroso, pero las palabras dirigidas a Samuel por Dios nos permiten entender esta verdad.

Los hijos de Dios lloramos, “bienaventurados los que lloran porque ellos recibirán consolación”, dijo Jesús. Pero hay que escoger por lo que vamos a derramar nuestras lagrimas. No lo hagamos por aquello o aquellos que no tienen remedio. Aquellos que a pesar de conocer la bondad de Dios la rechazan, como Saúl.

Dios se conduele de nuestras lágrimas; no las reguemos por quien no vale la pena.

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