Ayuda de Dios ante los mentirosos

Dice la Biblia en Salmos 120:2

“Libra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso, y de la lengua fraudulenta.”

La mentira, el engaño y la falsedad nos dañan terriblemente. Ya sea porque las practiquemos o ya sea porque seamos víctimas de ellas. La farsa, la simulación o las artimañas afectan gravemente nuestra alma y debemos tener mucho cuidado para no caer en ellas.

El salmista sabe lo malévolo o infernal que puede resultar caer en manos de hombres y mujeres de labios mentirosos y lengua fraudulenta porque nos pueden destruir. Tratar con gente tramposa puede llegar a poner en riesgo no solo nuestra vida misma, sino nuestra alma y por eso el clamor del autor del salmo.

Le pide, le ruega y le suplica a Dios que libre su alma de esta clase de personas porque sabe bien que una felonía puede envenenar nuestra alma o nuestro ser interior y sus consecuencias pueden arrebatarnos la paz, robarnos la tranquilidad y en el peor de los casos hacernos pecar delante de Dios.

Una alma derrotada por la mentira vive encarcelada, subsiste encadenada y muere envilecida y envenenada por algo que nunca fue cierto. Ante este peligro las palabras del salmista las debemos de tomar como un clamor dirigido a Dios para que no permita que caigamos en semejante condición.

Que Dios nos ilumine siempre para que la verdad sea siempre nuestra guía y que nos rodeemos de gente que tenga como estilo de vida practicar la verdad y nos libre de caer en mano de los mentirosos y que cuando estemos frente a ellos tengamos la sabiduría suficiente para reconocerlos y ser precavidos con ellos.

El autor del salmo que hoy reflexionamos se vio rodeado de pronto de esta clase de personas y tal vez cayó en su confusión y por eso pide que Dios lo auxilie ante esta clase de peligro porque cuando descubrimos el engaño nuestra vida cae en una tristeza profunda de la que muchos no se logran levantar nunca.

La mentira tiene un padre que es el maligno y la verdad procede de Dios. En este mundo siempre correremos el riesgo de ser engañados. Roguemos a Dios que nos libre de esa clase de personas que mienten y mienten con una facilidad asombrosa en sus vidas.

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