Dios rechaza la mentira

Dice la Biblia en Éxodo 20:16

“No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.”

Introducción

Las versiones católicas y algunas evangélicas traducen este versículo de manera sintetizada de la siguiente forma: “No mentirás” y aunque dicha traducción es valida, la versión Reina Valera 1960 respeta la idea de mentir ante una autoridad judicial que es el sentido inicial del mandamiento, pero que sin problema se puede aplicar a cualquier área de la vida.

La idea principal del mandamiento es que las personas no digan mentiras ante una autoridad judicial porque pueden resultar sumamente perjudiciales para una persona que está siendo juzgada o juzgado por un delito, pero su aplicación bien cabe a cualquier área de la vida de las personas. (Deuteronomio 19:18-21).

Robar empobrece a las personas, pero difamar a otro es todavía más perjudicial porque le despoja del único bien con el que nace y es valioso independientemente de que tenga o no tenga dinero. Mentir sobre una persona es sumamente dañino, pero es mucho más grave cuando se hace ante un juez. (Éxodo 23:1).

En México ya no son delitos la injuria, la difamación y la calumnia, pero dichos actos pueden ser demandados por la vía civil. Difamar es desacreditar a uno respecto a terceros. Supone un ataque a la fama o reputación de una persona, es decir, rebajar a alguien en la estima o concepto que los demás tienen de él.

La injuria es todo acto realizado con el fin de ofender el honor, la reputación o el decoro de una persona. En tanto que la calumnia es una acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño. Imputación falsa de un delito de los que dan lugar a un procedimiento de oficio. La calumnia significa penalmente imputar o acusar falsamente a otro de la comisión de un delito.

Al pueblo de Israel Dios lo llamó a evitar esta clase de males sociales, según leemos en Levítico 19:16. Esta prescripción bien puede aplicarse hasta nuestros días para evitar dañar a nuestros semejantes.

Dios rechaza la mentira

I. Porque la verdad procede de Dios
II. Porque la mentira procede del maligno

I. Porque la verdad procede de Dios

La primera vez que la palabra “verdad” se usa en relación con Dios es en el libro de Éxodo 34:6 que dice: Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: !!Jehová! !!Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;

Cito aquí el comentario del rabino Rashí que dice así: “el concepto que expresa la palabra hebrea “emet” que literalmente significa verdad, esta relacionada íntimamente con el concepto de fidelidad o confiabilidad. Decir de Dios que Él es “verdadero” no quiere aquí decir que es lo opuesto a falso, sino que el es fidedigno en su comportamiento hacia lo seres humanos en este caso, para recompensar a los justos.”

En Deuteronomio 32:4 leemos: “El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.”

Aquí la expresión verdad comunica la idea de un Dios que “es Fiel para recompensar a los justos por su rectitud en el Mundo Venidero; y a pesar de que (en ocasiones) demora la recompensa que les corresponde al final hará que Sus palabras sean verídicas.” (Comentario al libro de Shemot por el rabino Rashí).

Esa es la razón esencial por la que Dios le pide a su pueblo que se conduzca siempre con verdad y en consecuencia evite a toda costa practicar la mentira o la falsedad, según leemos una primera vez en el libro de Josué 24:14 que dice así:

Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová.

De hecho en el Salmo 15: 2 una de las características de quienes han de habitar en la presencia de Dios es precisamente que se conduzcan con verdad, según leemos en este texto: El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón.

En Proverbios 28:20 leemos:

“El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; Mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.”

II. Porque la mentira procede del maligno

El evangelio de Juan 8:44 explica claramente el origen de la mentira:

“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.”

La mentira tiene como origen o como raíz al maligno. El no solo es mentiroso, sino que es el padre de toda mentira. Cuando mentimos nos parecemos más al maligno porque de él procede el engaño.

Desde esta perspectiva es fácil comprender porque Dios aborrece tanto la mentira según vemos en los siguiente textos:

Proverbios 12:22
Los labios mentirosos son abominación a Jehová; Pero los que hacen verdad son su contentamiento.

Proverbios 6:16-17

16 Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: 17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente.

La mentira en la vida de las personas las asemeja a Satanás quien miente siempre. Cuando habla o dice algo, miente y nunca hay verdad en él. Al practicar la mentira como algo cotidiano en nuestra vida lo único que estamos haciendo es parecernos al maligno y los hijos de Dios practican verdad como su padre.

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