La puerta a la perdición

Dice la Biblia en Mateo 7:13

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella.”

Jesús comparó seguirlo como entrar por una puerta estrecha y rechazarlo con una puerta ancha y un camino espacioso. Y reconoció que está segunda opción sería las más popular o las más socorrida o la que muchos tomarían porque los hombres y mujeres optarían siempre por vivir su vida antes que dejar que él los gobernara.

Estas palabras de Jesús son una seria advertencia para todos porque tanto la puerta ancha como el espacioso camino solo conducen a la perdición y son muchos son los que por ella ingresan en una estremecedora y estrujante revelación sobre la condición humana tan proclive a evitar la soledad del sufrimiento.

La razón por la que Jesús dijo estas palabras reside en que seguirlo a él implicaba y sigue implicando tomar decisiones personales como amarlo a él incondicionalmente, aún por encima de lo que más queremos, negarnos a nosotros mismos y lo más complicado: tomar nuestra cruz y caminar en pos de él.

El discípulo de Cristo debe estar consciente que el mundo lo aborrecerá y que llevará a cuesta una cruz, que representa el sufrimiento y a que veces ese sufrimiento será injusto porque será por hacer lo bueno y no por mal obrar con nuestro prójimo.

El seguidor de Cristo, entonces, experimentará una inmensa soledad. Aunque no exactamente la misma, pero si muy parecida a la que pasó su Señor en la cruz cuando exclamó: “Padre, ¿por qué me has abandonado? Y deberá estar consciente que ese camino es un camino que su Maestro ya caminó y él ahora debe caminar.

Ante este “desolador” panorama muchos decidirán, entonces, otro camino u otro estilo de vida menos “complicado” y sumarán a muchos en esta decisión que siempre será la más cómoda porque implica evitar a toda costa sufrir por nuestra creencias y en cambio disfrutar a cabalidad los placeres de este mundo.

Sólo que el problema de esta decisión es que quienes la tomen se dirigen inequívocamente a la perdición. Es una clase de vida que ofrece placer momentáneo, pero ruina por toda la eternidad y eso es muy peligroso porque es cambiar un momento de placer por la paz eterna que Cristo ofrece.

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