Falsos profetas

Dice la Biblia en Mateo 7: 15

“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.”

Jesús le pidió a sus seguidores que tuvieran mucho cuidado con los falsos profetas. Es obvio que esta clase de personas surgirían de entre los mismos discípulos y vendrían a la iglesia con un careta inofensiva, pero en realidad su objetivo sería sumamente destructivo.

Desde el Antiguo Testamento encontramos esta advertencia. Dios previno a los judíos sobre esta clase de personas que llegarían solo para desviar a sus hijos y la iglesia también sufriría por la presencia de ellos porque sería muy complicado detectarlos puesto que no se presentarían tal cual son, sino que habrían de engañar con su apariencia.

Para poder identificar a esta clase de hombres y mujeres es indispensable conocer a los verdaderos profetas. Un verdadero profeta, incómoda, denuncia el pecado, señala la inmoralidad, enfrenta a los poderosos sin temor, exhorta, reprende y se ciñe a la voluntad de Dios hablando sólo lo que Dios le dice que hable.

Ejemplos en el Antiguo Testamento tenemos muchísimos. Elías enfrentando a los profetas de Baal, denunciando el pecado de Jezabel y Acab. Jeremías denunciando el pecado de Israel frente al templo de Jerusalén. Eliseo tronando contra la maldad de los judíos. Juan El Bautista señalando con dedo flamígero la inmoralidad de los gobernantes.

Natán confrontando a David por su pecado con Betsabé. Daniel orando a pesar de la prohibición del rey Nabucodonosor. Oseas casandose con una ramera para enseñar al pueblo de Israel su infidelidad con Dios, son unos cuantos ejemplos de los que bien nos vendría revisar en tiempos en lo que cualquiera se llama profeta.

Profetas que agradan con sus palabras para quedar bien con los demás. Que endulzan los oídos del pueblo, que en lugar de señalar y denunciar el pecado lo convalidan o lo consienten. Ellos son falsos profetas de los cuales nos debemos de guardar. Debemos tener mucho cuidado de ellos.

Porque son como los lobos hambrientos que no perdonarán al rebaño. Lo destruirán por completo porque solo se agradan así mismos.

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