El peso de la buena fama

Dice la Biblia en 1º de Samuel 18: 7

“…Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles.”

Este pequeño estribillo que en la versión Reina Valera 1960 tiene apenas 12 palabras fue por mucho tiempo para David una pesada carga, pero también sirvió para salvarlo y librarlo de pelear contra su propio pueblo cuando se fue a vivir entre los filisteos ante la demencial persecución de la que fue objeto por el rey Saúl.

En el primer libro de Samuel encontramos citado este estrbillo, que las mujeres de Israel cantaron una vez que se enteraron de la contundente victoria sobre Goliat, al menos en tres ocasiones. La primera vez aquí. La segunda en 21:11 cuando David tuvo que fingirse loco para evitar que el rey Aquis de Gat lo aniquilará.

Y la tercera vez que lo encontramos citado en 29:5 cuando los filisteos descubrieron que al ir a pelear contra Israel David iba entre ellos porque se había refugiado en Filistea para descansar un poco de la persecución que Saúl mantenía sobre su vida, a pesar de haberle dado muestra fehacientes de que no había razón para ello.

El estribillo fue compuesto por las mujeres cuando David y Saúl regresaban juntos después de haber matado a Goliat. No fue escrito por David, ni tampoco él ordenó que fuera compuesto. Fue un reconocimiento espontáneo que se hizo en todo Israel por su proeza.

Pero el estribillo se conoció más allá de Israel y eso en primer lugar enfureció a Saúl y luego atemorizó a los filisteos y ese ese el doble filo o las dos caras de la moneda del reconocimiento público.

A algunos les produce mucha envidia que de no controlarse produce odio. Un odio absurdo porque quien goza de reconocimiento, buena fama o una opinión positiva de los demás no les ha hecho nada absolutamente, ni él es quien ha propiciado que la gente hable o cante bien de él.

El reconocimiento nos hace ganar enemigos gratuitos, sin saberlo y sin buscarlo, muchos de los cuales nos hará imposible la vida.

Pero la otra cara de la moneda de la buena opinión es que nos ganará hará ganar respeto y en algunos casos hasta temor, también sin que uno lo busque o ande uno detrás de él. Algunas personas buscarán a las gente con reconocimiento porque tendrán confianza de estar con quien tienen buena fama.

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