David: El dulce cantor de Israel que fue levantado por Dios

Una de las grandes virtudes de la Bibla cuando habla de algún personaje es que lo presenta de carne y hueso. Con aciertos y defectos, con cualidades y errores, resaltando su fidelidad o exponiendo sus debilidades: la Escritura no esconde absolutamente nada.

La palabra de Dios presenta a hombres y mujeres tal cual son. Los muestra temerosos o valerosos, piadosos o impíos, compasivos o aborrecedores, dadivosos o avariciosos y por eso es un libro absolutamente confiable. Habla la verdad de cada uno de los participantes en la historia sagrada.

A diferencia de otros libros, la Biblia no “endiosa” a ningún protagonista de la salvación, tampoco esconde sus pecados, pero tampoco le regatea sus buenas obras. A todos ubica en lugar que les corresponde por sus obras y sus acciones. No por lo que digan o piensen los demás.

Y así ocurre con la historia de David a quien pinta de cuerpo entero dedicándole el libro completo de 2º de Samuel y partes del 1º de Samuel y 1º de Crónicas y por supuesto que habría de ser así porque ese hombre fue el compositor de casi la mitad de los salmos que han acompañado al pueblo hebreo y la iglesia en su devenir.

La palabra de Dios muestra a un hombre de origen humilde, dotado de una capacidad musical peculiar que lo convirtió en un compositor excepcional de salmos, valeroso y justo, consagrado y celoso del nombre de Dios, que fue ungido rey en una ceremonia privada.

Es hablar de un hombre que siendo muy joven apenas con una honda y unas cuantas piedras derrotó al gigante Goliat y que ese hecho que salvó al pueblo de Israel de caer esclavo de los filisteos en lugar de llevarlo a ocupar el trono y lo hizo deambular como un desterrado.

Que fue perseguido por su antecesor con una rabia propia de alguien hinchado de odio y que lo llevo a vivir por años en lugares inhóspitos como el desierto o las cuevas y cavernas, pero que en esos lugares en lugar de perder la fe o deprimirse por el trato injusto del que era objeto componía salmos que miles de años después siguen inspirando a muchos.

Y quien merced a su corazón íntegro y dedicado a Dios se le prometió que de su descendencia vendría el Cristo una bendición que a nadie de los patriarcas se le había hecho, sino sólo a David, cuyo trono sería para siempre y que se cumplió totalmente cuando Cristo entró en Jerusalén y se le dijo Hijo de David.

Pero la biografía de David nos conduce no sólo por los éxitos y triunfos de David, sino también por sus yerros y equivocaciones por sus pecados, porque sí, David fue el dulce cantor de Israel que Dios levantó, pero también fue el hombre que fracasó en su primer intentó de trasladar el arca del pacto de Dios, que pecó con Betasabé y fue el autor intelectual de la muerte del esposo de ésta, el heteo Urías. Fue también quien se equivocó al censar a Israel y trajo tres días de mortandad sobre esa nación.

David es un personaje que debemos conocer para edificar nuestra vida, pero desde todos los ángulos, desde todas las perspectivas porque fue el dulce cantor de Israel, pero también fue un valiente soldado, un padre amoroso con sus hijos, un hombre de recio carácter ante lo que consideraba injusto.

Un hombre que nos dejó un legado de plegarias nacidas desde su corazón que alimentan la fe de millones de seres humanos que se identifican plenamente con cada una de sus oraciones, muchas de las cuales anunciaban la llegada del Mesías y sus sufrimientos.

Un hombre que nos dejó un legado de plegarias nacidas desde su corazón que alimentan la fe de millones de seres humanos que se identifican plenamente con cada una de sus oraciones, muchas de las cuales anunciaban la llegada del Mesías y sus sufrimientos.

David: El dulce cantor de Israel que fue levantado por Dios

En esta breve introducción veremos una característica que siempre lo acompañó: “Consultó a Jehová” siempre.

1. Cuando defendió a Keila 1 Samuel 23:2, 4, 12

Consulta a Dios para que no te sientas defraudado cuando te ordene hacer una obra de caridad y quienes reciban el benfeficio se comporten de manera ingrata. Esa es la forma de salvarte de tus enemigos.

2. Cuando los filisteos habían secuestraron a familias en Siclag 1 Sam. 30:8

Consulta a Dios para que te dirija para recuperar lo que el enemigo quiere robarte. Su dirección servirá siempre para tomar los pasos adecuados, a pesar de la presión que exista por quienes están en tu misma situación.

3. Cuando necesitaba saber si debía subir a Juda, una vez muerto Saúl 2 Sam. 2:1

Consulta a Dios aun cuando puedas tomar con toda libertad cualquier decisión. Aprende a preguntarle a Dios cuál es su voluntad en específico. Será una bendición siempre saber que estas haciendo exactamente lo que Dios te ha pedido.

4. Cuando iba a combatir contra los filisteos 2 Sam. 5:19, 5:23

Consulta a Dios porque el Señor siempre tiene maneras diferente para resolver un mismo problema. No sea que estes haciendo obras para resolver problemas pensando que como así se resolvió uno igual, así se resolverá el que ahora tienes. A Dios siempre le gusta innovar.

5. Cuando hubo hambre por tres años en Israel 2 Samuel 21:1

Consulta a Dios las cosas difíciles y también la fáciles él siempre te dirigirá tanto en una como otra.

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