Inteligencia que aborrece el camino de mentira

Dice la Biblia en Salmos 119: 104

“De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.”

El estudio y meditación de la Biblia produce como primer resultado aborrecer la vida de mentira. Así le ha ocurrido al salmista quien presenta sus diversas experiencias al dedicarse en cuerpo y alma a la reflexión de la palabra de Dios y comparte con nosotros sus resultados o conclusiones.

Una de las primeras consecuencias de quienes se acercan al libro de libros es que obtiene inteligencia porque la Escritura tiene la gran bendición de abrir la mente y el entendimiento a verdades espirituales que ningún otro libro o ningún otro tipo de estudio puede hacer.

En la Biblia encontramos sobrados ejemplos de esta verdad. En el libro de Daniel 1:17 encontramos el siguiente texto: “A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y las ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños.”

Contrario a lo que muchos piensan que el estudio de la Biblia puede resultar en perdida de tiempo o desperdicio de esfuerzo, el testimonio interno y externo de esa obra nos muestra y demuestra que quienes regularmente se adentran en sus páginas acrecentan su intelecto.

Y lo hacen porque el estudio de la Biblia siempre es dinámico. Un tema nos lleva a otro y a otro en una cadena interminable y cuando pensamos que hemos agotado todo lo que es posible estudiar nos percatamos que aún falta demasiado y una vez más nos adentramos para sumergirnos día a día en un ejercicio inacabable.

Y a medida que pasa el tiempo el entendimiento, la mente y el intelecto comienzan a habituarse a pensar y pensar y el primer resultado es rechazar la mentira. La Biblia comunica la verdad de Dios y ese beneficio se traduce en que los lectores y hacedores de la palabra descubren de inmediato una mentira y no sólo la rechazan, sino la aborrecen.

La mejor prueba de que alguien estudia y medita la Escritura es que aborrece la vida de mentira. De no ser así, el estudio es infructuoso y sin sentido.

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