Volver atrás

Dice la Biblia en Números 14:4

“Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvamos a Egipto.”

El rigor del desierto con su escasez de agua, alimento y comodidad para descansar hizo mella en el atribulado pueblo judío que decidió confrontar a Moisés y reclamarle por liberarlos de la esclavitud egipcia para conducirlos a los páramos insoportables.

Aunque comparativamente estaban mejor en el desierto que en Egipto, pues vivían libres y sin trabajar recibían una porción de alimento llamado maná, ellos estaban sumamente inconformes por todas las incomodidades de ese viaje.

Era tal su frustración que quisieron desplazar a Moisés en el liderazgo y nombrar un capitán que los retornara a Egipto donde  volverían al sometimiento, la violencia y el peligro de perder a sus hijos. A ellos se les olvidó muy rápido que los egipcios no fueron nada amistosos, su rebeldía los condujo a esa contradicción.

La libertad con algunos inconvenientes no fue suficiente para ellos como en algunas ocasiones para los creyentes, que a pesar de vivir en paz y bendecidos ceden a la tentación de volver a la vida antigua.

La presión sobre los hijos de Dios jamás será una justificante para retornar al lugar de donde Jesús nos sacó. Volver a Egipto era un fracaso estrepitoso porque significaba menospreciar el poder de Dios. Así resulta de incongruente cuando un creyente vuelve atrás.

Cuando Egipto nos guiñe el ojo para atraernos nuevamente, nos sería muy útil recordar la vida miserable de esclavitud que llevábamos, donde ningún sueño era posible porque los amos eran verdugos implacables.

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