Vejez sabia

Dice la Biblia en Proverbios 19:20

“Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez.”

La vejez, la tercera edad, la vida adulta en plenitud o la ancianidad es la suma total de todo lo hecho durante la juventud. Conscientes o inconscientes los jóvenes la construyen para bien o para mal y es por eso que Salomón, autor de los Proverbios, hace un llamado de alerta a quienes aún piensan que no han llegado a esa edad.

Les pide dos actitudes: 1. Escuchar los consejos y 2. Recibir la corrección, para que al llegar a la última etapa de la vida lo hagan con sabiduría, sin resentimientos y sobre todo listos para enseñar a los jóvenes y dirigirlos por el camino correcto a fin de tener un fin de existencia decoroso y lo menos molesto para quienes los rodean.

1. Escuchar los consejos. Una de las grandes virtudes que los hombres pueden alcanzar en su existencia es saber escuchar consejos de las personas adecuadas y en los momentos precisos para orientar y guiar su vida hacia las mejores decisiones que les permitan evitar perdida de tiempo o de recursos financieros.

Hay por lo menos dos decisiones que son fundamentales para evitarnos dolores de cabeza y perdida de tiempo valioso en la juventud: La primera: ¿Con quién me voy a casar? Y ¿A qué me voy a dedicar o qué profesión o actividad me va a dar sustento? Escuchar consejos nos ayudarán decidir lo mejor.

El verbo “escucha” procede de la raíz hebrea “shema” que tienen la idea de alguien que pone atención en lo que oye y actúa. Es como si en casa oyeras el toque de la puerta, pero no abrieras. Estas oyendo solamente, pero no escuchando. Escucha consejos y actúa en consecuencia.

2. Recibe la corrección. En el mismo nivel o en el mismo plano aprender a recibir la corrección es fundamental para una vejez tranquila solo con sus propias dificultades que trae al agotarse la fuerza física de los hombres que los vuelve dependientes de los demás.

Ser corregidos implica docilidad y maleabilidad para enmendar y corregir actitudes o decisiones que si no cambiamos nos harán errar en el camino de la vida.

Salomón nos está advirtiendo algo muy serio: lo que hoy hacemos como jóvenes lo cosecharemos en la vejez. Tu irresponsabilidad de hoy te la toparás de frente cuando seas anciano. Pero también tu prudencia de hoy será mañana tu sustento y tu corona que te hará más llevadera la recta final de tu existencia.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: