Túnicas y vestidos

Dice la Biblia en Génesis 3:21

“Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.”

El matrimonio de Eva y Adán había desobedecido a Dios y como consecuencia descubrieron que estaban desnudos y se avergonzaron. El árbol de la ciencia del bien y del mal que habían comido los dos había provocado que se avergonzaran por estar sin ropa. El sentimiento de vergüenza no existía hasta que probaron del fruto prohibido.

Ese problema fue la primera dificultad matrimonial que existió en el mundo. Ambos se sentían apenados y su convivencia se hacía difícil y complicada en vista de que ya no podían estar juntos debido a su extremada timidez en la que habían caído por causa de la maldad que se había injertado en sus vidas.

La inmediata intervención divina hizo posible que ese problema se solucionara. Según leemos en el texto que hoy reflexionamos Dios se dio a la tarea de hacerles unas túnicas y vestirlos para que volvieran a convivir entre ellos.

De acuerdo a este relato entendemos que la problemática matrimonial ha existido desde que ha iniciado la vida marital sobre la tierra. Entonces podemos deducir que siempre los matrimonios tendrán dificultades al relacionarse porque son dos seres completamente distintos que se unen para cohabitar.

Pero lo más consolador que podemos encontrar en este relato es la intervención divina para ayudar a los esposos a continuar en su relación. Dios no se desentiende, ni tampoco olvida que sus creaturas enfrentan toda clase de problemas y situaciones adversas al vivir en comunión y siempre tiende la mano.

Nadie como El para entender y comprender a sus hijos que viven en pareja. Nadie como El para auxiliar y apoyar al esposo y a la esposa en esas horas aciagas de conflicto y aparente falta de compresión.

Dios sigue haciendo túnicas y vistiendo a los esposos que a Él se allegan para será socorridos en esas horas inciertas de su relación matrimonial.

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