Un corazón nuevo

Dice la Biblia en Salmos 51: 10

“Crea en mi, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí.”

El corazón de David era un corazón conforme al corazón de Dios. Lo demostró con creces cuando después de años de persecución por parte del rey Saúl le perdonó la vida en dos ocasiones y en una demostración de profundo respeto por quien le hizo la vida imposible, todavía a su muerte le compuso una endecha para recordarlo junto con su amigo Jonatán.

Y por sí fuera poco todo ello, cuando un extranjero vino con la noticia de que había matado a Saúl, que era un mentira porque Saúl mismo se había quitado la existencia, en lugar de premiarlo le quitó la vida por haberse atrevido a tocar al que él siempre llamó “el ungido de Jehová” ya que él con todo y que le causó muchos males nunca lo odió.

El corazón de David era extraordinariamente compasivo. Otro en su lugar hubiera reaccionado con rencor y resentimiento contra quien le había causado tanto daño. Saúl fue lo suficientemente malo con David al grado de quitarle a su esposa Mical y dársela en matrimonio a Palti, sin importarle los sentimientos de David.

La persecución de Saúl fue la mejor prueba de que Dios no se había equivocado al definir a David como un hombre conforme a su corazón, pero un descuido fatal ensució el corazón del dulce cantor de Israel que Dios levantó. Una tarde que no fue a la guerra vio a Betsabe y su vida fue tocada por el pecado.

Aquel hombre que deleitaba a Dios por su bondad y compasión de pronto se vio inmerso en un adulterio que lo llevó al homicidio de Uría el heteo y su corazón fue trastocado. Por eso en el salmo penitencial que escribió luego de esa trágica historia, le pide a Dios desde lo más profundo de su ser que le devuelva ese corazón.

La expresión “crea” es la misma que se utiliza en Génesis 1:1 y tiene que ver con una nueva creación. David quería un corazón nuevo porque el pecado había destruido severamente el que tenía antes de Betsabe. Él necesitaba un corazón nuevo para tener la comunión a la que estaba acostumbrado con Dios.

Nuestro corazón, a veces necesita ser recreado porque el pecado lo ha tocado y necesitamos un corazón limpio para ver a Dios.

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