La ciudad de la paz

Dice la Biblia en Salmos 122: 6

“Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados lo que te aman.”

El himno de Israel fue escrito en 1878 por Naftali Herz Imber y se compone solo de dos estrofas que a continuación presento:

Mientras en lo profundo del corazón
palpite un alma judía,
y dirigiéndose hacia el Oriente
un ojo aviste a Sion

No se habrá perdido nuestra esperanza;
la esperanza de dos mil años,
de ser un pueblo libre en nuestra tierra:
la tierra de Sion y Jerusalén.

Hace setenta años el pueblo de Israel carecía de una tierra. Vivían exiliados desde hace casi dos mil años, luego de que en el año 70 d. C. Jerusalén fue destruida por el general romano Tito y desde entonces fueron dispersados por todas las naciones de la tierra, tal y como había anunciado sus profetas.

En 1948 después de la II Guerra Mundial y luego del genocidio de más de seis millones de hebreos por los nazis de la Alemania de Adolfo Hitler una resolución de la Organización de las Naciones Unidas les permitió regresar a su tierra que para esas fechas estaba ocupada por los palestinos y para evitar enfrentamientos a Israel se le dio la parte occidental de la ciudad y a los jordanos la parte oriental porque la ONU consideró a Jerusalén una “ciudad internacional”.

Para evitar una confrontación entre ellos y los pueblos que ocupaban su tierra se decidió que temporalmente en lugar de que la capital de los judíos fuera Jerusalén como correspondía legalmente su capital política fue instalada en Tel-Aviv que a lo largo de siete décadas fue asentamiento del gobierno hebreo.

Desde hace muchos años los judíos reclamaban su retorno formal a Jerusalén, pero siempre se posponía argumentado falta de condiciones y el posible desencadenamiento de una confrontación con los árabes. Sin embargo a pesar de que Israel respetó siempre está determinación el conflicto con los palestinos nunca cedió.

Por eso la determinación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump de trasladar la embajada americana a Jerusalén, junto con otros países como Paraguay y Guatemala y el anuncio de otras naciones de hacer exactamente lo mismo ha vuelto a poner frente a todo el mundo el derecho que los israelitas tiene sobre Jerusalén.

Por supuesto que todos los que leen la Escritura saben que siempre habrá un conflicto por la santa ciudad y por eso elevamos nuestras plegarias al igual que hace cientos de años y pedimos a Dios por la paz de Jerusalén, la tierra bendita que Dios entregó a Abraham y que David conquistó hace casi tres mil años.

El significado de Jerusalén es la ciudad de la paz, pero paradójicamente siempre ha estado asediada por sus enemigos que la verán derribada, pero jamás destruida. Por eso con los judíos decimos: Pedid por la paz de Jerusalén.

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