La parábola de los dos amos

Dice la Biblia en Mateo 6:24

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

Introducción

El conflicto entre las riquezas y Dios fue explicado por Jesús utilizando una parábola o ejemplo: el de un hombre que sirve a dos amos. El tema del dinero o  las riquezas también fue abordado por el Señor en su Sermón de la montaña y en diversas oportunidades lo presentó como un problema grave para seguirlo.

El encuentro con el joven rico que se resistió a seguirlo porque le puso como condición que dejará todo lo que tenía y lo diera a los pobres, la viuda que depositó dos blancas y los ricos que echaban lo que les sobraba y el conflicto de Judas con el dinero que guardaba como tesorero son tres ejemplos de lo difícil que resulta el trato con el dinero y el reino de los cielos.

El ejemplo que Jesús utilizó para hablar de lo irreconciliable entre las riquezas y Dios fue sencilla. Una persona de los tiempos bíblicos no podría servir a dos amos porque terminaría quedando mal a alguno de ellos. Pero en la actualidad sigue muy vigente este principio. Nadie puede servir a dos personas a la vez porque terminará fallándole a alguno de los dos.

En el reino de los cielos el amor al dinero y el Señor son completamente antagonistas. Tienen posiciones irreconciliables y por eso las palabras de Jesús tenían como objetivo central rendirnos a Dios y hacer a un lado nuestros afanes y deseos materiales, que él siempre se ocuparía de nuestras necesidades.

Cuando amas al Señor aborreces al dinero

El Señor reclamó para sí amor incondicional. Lucas 10:27 nos dice con toda claridad la demanda que Dios hace hacia nosotros. Nuestro buen Señor demanda una vida rendida a Él completa y totalmente.

La palabra Señor que se usa en este texto se origina de la raíz griega “kurios” y tiene la idea de un amo o dueño absoluto. Jesucristo reclamó para sí este título y no lo comparte con nada ni con nadie. Para la expresión “amor” el griego usa la palabra “agape”, amor sin condiciones de una persona a otra.

Uno de los ejemplos que podemos tomar de hacer a un lado nuestras posiciones materiales y seguir al Señor de manera incondicional la encontramos en la vida de Mateo según él mismo nos relata en Mateo 9:9-13.

Cuando amas al dinero aborreces al Señor

El ejemplo más emblemático del amor a las riquezas más que al Señor lo encontramos en la historia del joven rico que nos relata el evangelista Mateo 19:16-30. Es una historia triste porque en lugar de ceder su corazón a Dios, optó por sus bienes materiales.

La riqueza se puede volver tu señor o tu amo y puedes aborrecer a Dios. La palabra aborrecer se traduce como amar menos.

La palabra riqueza procede del griego “mamona”, que a su vez procede del arameo, que al personificarse en esta parábola algunos lo convierten en una persona, pero en realidad se trata de un término para referirse al dinero, los tesoros o las riquezas.

Conclusión 

Pablo resume el conflicto de las riquezas y la fe en la 1ª Timoteo 6:6-10. Hay un conflicto permanente porque las riquezas son adictivas ya que entre más tienen las personas, más quieren tener.

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