Bondad efectiva

Dice la Biblia en Mateo 7:23

“Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mi hacedores de maldad.”

Sólo una vez utilizó Jesús la expresión “apártate de mi” con una persona y fue con Pedro cuando el apóstol se quería interponer entre la voluntad del Padre y Cristo para que no sufriera el vergonzante castigo de la cruz y en consecuencia la redención de la humanidad no se consumara.

Pedro tuvo tiempo para deponer su actitud y esas palabras fueron solo una exhortación para que pusiera más cuidado respecto a lo que él deseaba y lo que en realidad era la voluntad de Dios para su vida.

Pero esas mismas palabras Cristo las dirigirá a hombres y por supuesto también mujeres que profetizaban, expulsaban demonios y hacían milagros en lo que parece ser una gran contradicción porque uno supone que esta clase de personas goza de cabal salud espiritual para hacer esta clase de prodigios.

Evidentemente lo que Jesús está haciendo aquí es utilizar una hipérbole, es decir una exageración, para resaltar el cuidado que deben tener todos sus seguidores para cuidar su relación personal con Cristo. Así debemos comprender las dos cosas que les dirá a quienes descuidaron su comunión con el Señor.

Porque entonces les dirá: 1. Nunca os conocí y 2. Hacedores de maldad. Es decir la religiosidad puede engañar a todos. Así como en los días de Jesús, la religiosidad de los fariseos y escribas parecían genuina, en realidad estaba colmada de hipocresía y engaño y lo mismo puede ocurrir con los seguidores de Cristo: pueden tener una religión, no una comunión.

Pero quizá las palabras mas tristes que uno puede oír es el calificativo de “hace hacedores de maldad” que define a una persona como malvado. Un malvado es descrito en el Antiguo Testamento como un practicante del mal, alguien que a pesar de sus buenas obras, en su vida subyace la inclinación al mal que lo domina y lo controla.

Jesús quiso y quiere contrastar uno de los engaños más eficaces que hay en el mundo: las buenas obras no hacen buenas a las personas. La única bondad posible es la que nace justamente de conocer a Jesucristo y vivir conforme a su voluntad.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: