El regreso de Cristo y la iglesia

Dice la Biblia en 1ª de Tesalonicenses 5:6

“Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.”

Con respecto al regreso de Cristo, el apóstol Pablo le pide a la iglesia tres cosas: 1. No dormirse como los demás. 2. Velar y 3. Ser sobrios porque es el evento más esperado que la iglesia tiene en puerta. El retorno de Cristo es de tal relevancia que la iglesia debe tenerlo como única ocupación.

1. No dormirse. Algunas versiones traducen esta frase como “mantenerse alerta” y otras como “mantenerse en guardia” para resaltar la necesidad de que los creyentes caigan en el descuido y la dejadez ante el retorno del Señor, la esperanza que funda a la iglesia y que le da sentido a su existencia sobre esta tierra.

Al pedirle a los creyentes que no sean como los demás, Pablo está poniendo el dedo en la llaga al saber perfectamente que de pronto la iglesia puede perder de vista que esta no es su patria, que el cielo es su destino y conducirse como el mundo, buscando en esta tierra lo que nunca encontrará.

2. Velar. Para evitar esta conducta Pablo le pide al pueblo de Dios que vele. La expresión “velar” como “dejar la despreocupación” y “despiertos” y también en ocasiones como “estar muy alertas”. La iglesia debe estar a la expectativa. No puede y no debe bajar la guardia en un tema tan importante como es el regreso del Señor.

Una iglesia que vela es una iglesia que no descuida su labor; una iglesia que esta pendiente de la segunda venida es una iglesia que cumple con los mandamientos que su Señor le ha dejado y en consecuencia vive para agradar a quien vendrá a recogerla de este mundo que día a día muestra y demuestra que su presencia le incomoda.

3. Ser sobrio. La palabra “sobrio” se traduce en algunas versiones como “vivir correctamente”, “mantenernos en nuestro sano juicio” y “mantenernos lúcidos”, es decir tener una actitud sumamente atenta a nuestra conducta para que ese día no nos sorprenda, sino que cuando llegue nos encuentre esperándolo.

La intención del apóstol Pablo con esta exhortación es evitar a toda costa que el regreso de nuestro Señor nos tome por sorpresa, sino más bien sea el logro de una de las más grandes metas que se pueden tener en la vida.

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