Trampas

Dice la Biblia en Salmos 119: 110

“Me pusieron lazo los impíos, pero yo no me desvié de tus mandamientos.»

La Nueva Versión Internacional traduce este versículo así: “Los impíos me han tendido una trampa, pero no me aparto de tus preceptos.” De esta forma podemos comprender las dificultades que el creyente enfrenta cotidianamente al tratar de vivir justa y piadosamente delante de Dios.

La expresión trampa que usa el salmista en este texto procede de la raíz hebrea “pach” es la misma que se utiliza en el salmo 124:7 que dice: “Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores…”, para referirse a un dispositivo que en la antigüedad se utilizaba para atrapar aves que era difícil alcanzar vivas con las manos.

El autor del texto que hoy estudiamos utiliza esa figura para advertir uno de los peligros que rodean a los piadosos: trampas que puede entenderse como mentiras, fraudes y maquinaciones que tienen como finalidad “atrapar”, “inmovilizar” y finalmente encarcelar o robar su libertad para servir a Dios.

A lo largo de su vida el justo habrá de enfrentar diferentes lazos o trampas que la única manera de librarse de ellas será el estudio y meditación de la palabra de Dios, acompañada por supuesto de la obediencia al Señor.

En la parábola del sembrador Cristo enseñó las diferentes “trampas” o engaños que no dejan a los hombres acercarse a la palabra de Dios para dar fruto: 1. El maligno, padre de mentira. 2. El afán del mundo. 3. Las riquezas. 4. Aflicción. 5. Persecución. Y contra todas ellas el creyente debe luchar para no volverse esclavo.

Las trampas hacían caer a las aves en cautiverio. Las trampas en los creyentes les quita la libertad de leer, meditar y reflexionar en la Biblia y por tanto deben estar siempre atento de ellas para evitar a toda costa perder la grandiosa libertad de acercarnos a la Escritura para vivir siempre libres de ataduras.

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