¡¡¡Échale ganas, pero conocimiento!!!

Dice la Biblia en Proverbios 19:2

“El alma sin ciencia no es buena, y aquel que se apresura con los pies, peca.”

En Oaxaca, que es el estado desde donde se producen estas reflexiones y en México es muy común escuchar la frase “échale ganas” para animar y estimular algún trabajo o empleo, alguna acción o labor o algún proyecto complejo o difícil en la vida.

El “échale ganas” es una especie de conjuro para afrontar con entusiasmo una justa deportiva, una enfermedad, un problema familiar o hasta los conflictos emocionales. Con esa frase sentimos que hemos hecho u otorgado nuestro mayor apoyo a amigos, conocidos y familiares que atraviesan una circunstancia difícil.

Pero lo cierto es que el “échale ganas” no opera para todos los casos. Hay situaciones en las que, además de echarle ganas, uno tiene que hacer algo más o uno tiene que auxiliarse de otras herramientas para salir airoso o triunfante ante una adversidad o problema que tenemos frente a nosotros.

Me gusta la versión del verso que hoy meditamos que la Nueva Traducción Viviente de la Escritura hace: “El entusiasmo sin conocimiento no vale nada; la prisa produce errores.” Porque nos permite entender que el entusiasmo o el “échale ganas” por más fuerte que sea o más sincero que se practique no puede por sí mismo a solucionar ciertos problemas o cambiar circunstancias.

Al entusiasmo hay que ponerle siempre una dosis de conocimiento o técnica, si se quiere, para entonces hacer no solo bien las cosas, sin también con excelencia. El entusiasmo es la gasolina, pero el motor es el conocimiento. Se necesita ambos para salir adelante en cualquier empresa que se emprenda.

El entusiasmo con conocimiento evitará que actuamos apresuradamente y en consecuencia evitará que nos equivocamos.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: