Insensatos

Dice la Biblia en Mateo 7: 26

“Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena.”

Los ejemplos que Jesús utilizó para hacer comprensibles sus enseñanzas fueron bastante sencillos y entendibles. Para hablar sobre la desobediencia a sus palabras y enseñanzas puso la comparación de un hombre que construye su casa sobre la arena, es decir sin cimientos fuertes que afianzaran o afirmaran la edificación.

Jesús estaba concluyendo su magnífico Sermón de la montaña donde abordó y enseñó todos los temas y doctrinas inherentes al reino de los cielos. En esas palabras reunió las enseñanzas básicas de su ministerio. Las más elementales y fundamentales para todos sus seguidores fueron enunciadas allí.

Oír, escuchar o aprender las palabras de Cristo sin hacerlas o sin obedecerlas nos convierten automáticamente en personas insensatas, una descripción muy común en el Antiguo Testamento para referirse a personas sin juicio, sin cordura, muy apegadas a sus equivocados y erróneos conceptos de vida.

La expresión necio en el Antiguo Testamento se traduce también como estúpido debido a que esta clase de personas es tal su necedad que abandona lo que dicta el sentido común y se enfrascan en hacer todo aquello que la lógica señala como equivocado o evidentemente dañino a su persona.

Un necio moderno es aquel que circula en el periférico de cualquier ciudad en sentido contrario con su vehículo y a su paso regaña a todos por manejar sus unidades de motor en el sentido correcto que ordenan los señalamientos viales.

Así comparó Jesús a quienes escuchan sus palabras y nos las hacen: necios que sufrirán porque a sabiendas de lo que es bueno optan por seguir con sus propios criterios, sus propios pensamientos y sus propios postulados de vida.

Las palabras de Cristo son una seria advertencia para todos nosotros. Debemos escucharlo y obedecerlo para no convertirnos en unos necios o insensatos.

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