Malos ejemplos

Dice la Biblia en Génesis 26: 7

“…le preguntaron acerca de su mujer; y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi mujer…”.

El matrimonio de Isaac y Rebeca tuvo el mismo problema que tuvo el de Abraham y Sara: ambos esposos negaron su relación matrimonial ante el peligro que corría su vida y dijeron que sus esposas eran en realidad sus hermanas. A Abraham eso le ocurrió en Egipto y a Isaac le sucedió en Gerar.

Es casi seguro que sus padres le contaron sus peripecias en Egipto y cuando Isaac se vio en el mismo problema recurrió a la misma “solución” que su padre tomó más de cuarenta años antes confiando que de alguna manera Dios le ayudaría a salir del problema como Dios lo hizo con su progenitor. A Rebeca no le quedó más remedio que repetir la actitud de Sara.

La repetición de la historia del padre e hijo nos lleva a considerar que consciente o inconscientemente los hijos, en este caso tanto hombres como mujeres, repetimos los mismos moldes vistos en casa. Cuando los ejemplos de nuestros padres son buenos definitivamente son una bendición para nuestra vida.

Pero cuando reproducimos las actitudes equivocadas que nuestros padres tuvieron en su relación matrimonial allí es donde se complica la cohabitación de la pareja porque se lleva al matrimonio a un estado en el que ni el varón ni la mujer experimentan la alegría de vivir juntos porque en realidad están viviendo la vida de otros.

El reto de cada matrimonio radica en vivir o relacionarse libre de influencias. Hacer una sincera revisión de todas y cada una de nuestras conductas y ser muy honesto a la hora de reconocer que lo que hacemos o decimos puede ser un reminiscencia de lo ocurrido en nuestro hogar cuando éramos niños.

A veces es posible que nuestra manera de actuar se ajusta a lo negativo que vimos en nuestro padre o nuestra madre y es necesario corregirlo porque está dañando a la persona con la que estamos viviendo y tarde o temprano perjudicará no solo a nosotros sino también a nuestros hijos.

Igual de problemático es la falta de un buen molde a imitar cuando uno de los esposos o ambos vienen de hogares donde no estuvo papá o mamá o faltó mamá o falto papá o en el más complicado de los casos faltaron ambos. En este caso siempre la Escritura puede ser nuestra mejor orientación de cómo actuar como esposo o esposa.

En la palabra de Dios encontraremos siempre la mejor guía para saber cómo conducirnos en nuestra vida matrimonial y al seguir los pasos allí marcados nuestra existencia sorteará felizmente esa importante área de nuestra vida.

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