Esperanza ante la muerte

Dice la Biblia en 1ª de Tesalonicenses 4:13

“…no os entristezcáis como los otros que no tiene esperanza…”

Según la doctrina cristiana dos hechos nos acercan a Cristo: 1. Su retorno visible y físico y 2. La muerte. Desde siempre la iglesia cristiana ha esperado y espera a Jesucristo porque en cada celebración de la Cena del Señor repetimos la frase “hasta que Él venga” como una manera de tener presente que Cristo retornará.

Pero nuestro encuentro con Cristo puede adelantarse cuando morimos. La muerte se convierte de esa manera en nuestro pase directo a la presencia de Dios. Aunque es un paso muy doloroso para la familia, siempre la desaparición física de un hijo de Dios supone su encuentro con Cristo, lo que Pablo decía es “muchísimo mejor.”

La iglesia de los Tesalonicenses desconocía esta verdad y cuando un ser amado de parte de ellos moría la gente se llenaba de tristeza como es comprensible porque siempre es triste separarnos de alguien que amamos o quisimos mucho. Para algunos es terriblemente insoportable tener que vivir sin la persona amada.

A ellos les escribe Pablo esta frase para que pasen de la tristeza a la esperanza. La tristeza nos deprime y desalienta en cambio la esperanza le da fuerza y vigor a nuestra existencia. La esperanza que los cristianos abrazamos fuertemente es la que Jesús nos mostró cuando resucitó al tercer día.

La gente que desconoce esta verdad vive triste porque la muerte es el fin. En cambio para los hijos de Dios es el primer encuentro con el Creador con el que habremos de estar por los siglos de los siglos en su presencia y eso hace de la muerte un evento doloroso, sí, pero con bienaventuranza.

Nosotros no somos como los demás quiso decir Pablo. Ellos no tiene confianza de que la muerte es el último enemigo que ya fue vencido por Cristo en la cruz del calvario. Ellos no saben que cuando expiramos en este mundo comenzamos a vivir en el reino de luz que Cristo nos prometió a quienes creíamos en él.

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