¿Música cristiana o música secular?

Porfirio Flores

Dos noticias del mundo cristiano me han sacudido esta semana: la primera, el cantante cristiano Marcos Witt cantando a dúo con el líder de la agrupación musical de corte secular “La mafia”, una canción de nombre “Decir adiós” que dedica a sus padres Francisco y Nola Warren y en la que expresa lo difícil que resulta la desaparición física de un ser querido.

La interpretación y la melodía no tendría ningún problema si no fuera porque en lugar de animar y alentar a quien ha perdido un ser querido con la esperanza de vida eterna que acompaña la verdad cristiana desde la fundación de la iglesia, parece más bien encaminada a agudizar y a deterior más la precaria situación de quien ha visto partir de este mundo a un amigo o familiar.

Una de las más severas crisis que los seres humanos podemos tener en la vida es cuando muere alguien que amamos y apreciamos mucho. Pablo lo sabía y por eso escribió en la 1ª Carta a los Tesalonicenses 4:13 que no estuviéramos tristes como los demás que no tienen esperanza, sino que confiáramos en que Dios habría traerlos de vuelta por medio de la resurrección.

En lugar de ello Marcos Witt canta una canción que parece encaminada a profundizar esa herida, lo de menos es que lo haga con un cantante secular, que ya a estas alturas no sorprende a nadie puesto que desde hace un buen tiempo parece encaminado a seguir esa ruta y dejar de solo cantar en auditorios cristianos, sino que ahora se separe cada vez más de la iglesia.

La segunda noticia que me dejó sumamente pensativo es la difusión del material en youtube del cantante mexicano Luis Miguel quien ofreció en semanas pasadas en el auditorio Telmex de la ciudad de Monterrey, Nuevo León, un concierto en el que uno de sus músicos fue precisamente Kiko Cibrian.

Kiko Cibrian fue presentado con bombo y platillo en el concierto de Jesús Adrián Romero en Los Angeles, California en el año 2014 en el que lo acompañó con su guitarra en diferentes canciones que allí interpretó. Me dejó con un agridulce sabor en la boca porque no se supone que la adoración a Dios es exclusiva.

¿Puede un músico cantar alabanzas y adoración a Dios y de pronto entonar melodías que denigran a la mujer o que promueve valores anticristianos? Yo creo que no. Mientras escribía estas líneas me acordé del testimonio de los integrantes del grupo Semilla de Mostaza de Héctor Hermosillo que fue mucho tiempo músico de Luis Miguel, pero cuando conoció a Cristo, lo dejó.

Me queda claro que algunos líderes de la iglesia cristiana están empeñados en borrar la línea divisoria que separa a la iglesia del mundo. Están atareados en decirnos que podemos ser populares al mundo, olvidando totalmente que Cristo afirmó que en “el mundo tendríamos aflicción, pero que confiáramos que él había vencido al mundo.”

Históricamente la iglesia ha sufrido más de sus integrantes y miembros que del propio mundo porque se supone que quienes debían de guardar el celo y la santidad de Dios, de repente parecen más entusiasmados por agradar al mundo.

Lo que ocurre hoy con nuestros queridos hermanos Marcos Witt y Jesús Adrián Romero es muy triste porque Dios los usó tremendamente y ahora parecen dedicados a destruir el honor que representó servir a Cristo.

A continuación dejó los links donde pueden ver los videos de lo que les he planteado en este artículo.

Marcos Witt cantando a dúo con La mafia. El link de esta melodía lo pueden encontrar aquí.

Jesús Adrián Romero con Kiko Cibrian en Los Angeles, California en 2014, aquí.

Kiko Cibrian acompañando a Luis Miguel en concierto en Monterrey, Nuevo León, aquí en minuto 2:50 al 3:20.

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