No tardará

Dice la Biblia en Hebreos 10: 37

“Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará.”

La carta a los Hebreos, cuyo autor se desconoce, es una imponente interpretación del Antiguo Testamento bajo la lupa de la revelación de Jesucristo. Su escritor debió conocer como pocos cada uno de los 613 mandamientos contenidos en la Torá judía y debió también ser un maestro de la enseñanza de Cristo porque armonizó ambos de una manera magistral.

La epístola fue escrita para los judíos que habían abandonado el judaísmo y habían abrazado el cristianismo y que pasaban momentos duros y difíciles ante la fuerte presión social a la que estaban expuestos por sus amigos y familiares debido a su decisión de darle la espalda a la fe de sus padres y abrirse a las nuevas enseñanzas de Jesús.

Para alentarlos en esta desgarradora y fragorosa batalla, quien escribió este importantísimo documento, les cita el libro de Habacuc para recordarles que cuando Dios anunció que vendría Babilonia a conquistar Jerusalén, el hecho ocurrió a pesar de haber sido anunciado muchos años antes de que eso sucediera.

El texto de Habacuc 2:3-4 sirve para recordarles a los cristianos judíos que Cristo habría de volver y tal vez tardaría un poquito, pero como lo sucedido con el profeta era un hecho absolutamente seguro y ocurriría inevitablemente, y por ello deberían de mantener su fe y conservar su certeza de que Cristo volvería.

Y es que uno de los grandes enemigos que tenemos a la hora de esperar o hablar de la paciencia para aguardar el retorno de nuestro Señor es la presión que recibimos de incrédulos y aún de creyentes que ven en el “retraso” del regreso de Cristo una promesa incumplida, incluso hay personas que llegan a ponerla en duda.

Pero ese es un error doctrinal injustificable porque Cristo habrá de volver. Él lo dijo y lo repitió una y otra vez a sus apóstoles. Y en esa promesa descansamos porque sabemos que todo lo que hay en este mundo es apariencia y a veces es una gran mentira y sólo cuando Él aparezca entonces nos llevará el cielo con Él.

En medio de las adversidades que nos hacen dudar e inclusive nos ponen en tentación de abandonar el camino debemos recordar siempre que las promesas de Dios son firmes y de ningún modo caerán a tierra, sino tendrá su cumplimiento.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: