Escoger esposa

Dice la Biblia en Génesis 28: 1

“…No tomes mujer de las hijas de Canaán.”

Rebeca e Isaac tuvieron una gran preocupación cuando vieron a su hijo Jacob en edad casadera. Había llegado el momento en que el muchacho tendría que decidir con quien habría de compartir su vida. Rebeca sentía desfallecer al pensar que su hijo podría equivocarse al elegir a su compañera y se lo hizo saber a su esposo. Ella no quería que su hijo se casara con una hitita.

Fue su padre Isaac quien le pidió que si habría de casarse fuera a buscar a la tierra de sus ancestros en Padam-aram. Y Jacob obediente a sus padres salió a buscar a su consorte a ese lugar. Lo que vio y supo Esaú y pensando en hacer daño a sus padres el tomó como esposa a una mujer de Canaán. Y lo hizo para lastimar a sus padres.

La historia de Jacob la conocemos: formó o dio origen a las doce tribus de Israel y fue el instrumento de Dios para configurar la nación hebrea. De Esaú sólo sabemos que su matrimonio fue una pesadilla para sus padres porque su elección fue en venganza más que por sometimiento a sus progenitores.

La elección de la pareja es una de las decisiones más complejas que puede haber en la vida de los seres humanos. Prácticamente en esa determinación se decide la mitad de la vida del ser humano: su dicha o su desgracia. Una vida con estabilidad o el inicio de una existencia sujeta a las más profundas tristezas y lamentos.

La solicitud de los padres de Jacob de que buscara en la tierra de sus antepasados a su esposa nos dice mucho sobre la compatibilidad que debe haber entre una pareja. Es el principal punto de partida saber de donde procede la persona que ha de acompañarnos durante nuestra vida sobre la tierra.

El temor de ver casado al patriarca Jacob con una hitita expresa claramente que una persona con costumbres completamente diferentes a veces se convierte en una barrera que si no se considera a la hora de unirse en matrimonio puede convertirse en un lastre que hará de la vida matrimonial una pugna constante.

Pero sobre todo la preocupación de los padres de Jacob se basaba en la concepción de Dios que la pareja de su hijo pudiera tener. Una esposa sin el temor de Dios sería una mala pareja para el muchacho y por eso optaron por recomendarle tomar por esposa a alguien que sabía de Dios. Sí, la concepción que de Dios tenga nuestra pareja será fundamental para bien vivir nuestra unión.

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