Funeral del Partido Encuentro Social

Por Porfirio Flores

El Partido Encuentro Social nunca tuvo la aceptación ni entre los militantes de Morena, que vieron en ese instituto político la antítesis de la izquierda, ni entre los cristianos evangélicos que decía representar, porque nada más lejano de la función de la iglesia cristiana que un partido político, ni entre el electorado mexicano que salió a votar y no le dio al PES el tres por ciento de sufragios en los comicios de presidente, de senadores y de diputados.

De los cerca de 60 millones de votos que se contabilizaron en la elección del 1 de julio entre los 9 partidos políticos nacionales y en los que Morena obtuvo como partido 25 millones 185 mil 336 sufragios. El PES sólo alcanzó un millón 530 mil 057 votos que no fueron suficientes para mantener su registro al igual que el Partido Nueva Alianza (Panal).

Las elecciones del 2018 han dejado diferentes mensajes a la clase política mexicana y al PES también. Sin humildad en el 2015 la dirigencia de esa organización partidista se ufanó de haber superado el porcentaje del tres por ciento, pero en este proceso comicial los electores han enviado un clarísimo mensaje: no nos representan. Las razones son múltiples. Aquí algunas:

El Partido Encuentro Social nunca tuvo una identidad especifica como partido político. Lo mismo se aliaba con el PAN en comicios a gobernador, como con el PRI en elecciones locales como ocurrió en el Estado de México donde se alió con el PRI y el PANAL para hacer ganar al hoy gobernador Alfredo del Mazo, en una elección llena de trampas y con tufo de fraude, por cierto.

Cuando se fundó su dirigencia blandía como argumento que serían un partido con valores diferentes, por lo que siempre fueron inexplicables sus alianzas con el PRI y el PAN, mucho más con Morena.

Creado en el año 2015, por Hugo Eric Flores Cervantes, el PES, nombre que se eligió porque el pez fue una especie de contraseña para los cristianos del primer siglo a fin de que se identificaran entre ellos al momento de presentarse y no caer en manos de los romanos que los perseguían. El acróstico griego “Ichthys” forma la palabra Iesous Christos Theou Yios Soter que en español se traduce como Jesus Cristo, Hijo de Dios Salvador y en griego es precisamente la palabra pez.

A pesar de ese intento, los cristianos evangélicos que en México oscilan entre 10 y 15 millones, de acuerdo a datos estadísticos de la Confraternidad de Iglesias Evangélicas de México, sencillamente no se sintieron representados por ese partido político y en lugar suyo votaron por el partido de su preferencia.

Según los datos ofrecidos por el Instituto Nacional Electoral muchos de esos votos fueron directo a Morena. No todos, pero si un buen número. En lugar de votar por el PES los evangélicos votaron por Morena en un mensaje muy interesante.

Los evangélicos votaron según su conciencia, porque respetan profundamente la libertad de conciencia de quienes profesan una fe distinta y de esta manera rinden un sencillo, pero práctico homenaje a Martín Lutero, el padre de la Reforma Protestante.

Y es que para entender la dinámica de la iglesia cristiana es indispensable precisar que el pueblo evangélico mexicano esta obligado a interceder por las autoridades, según lo señala la segunda carta de Timoteo, capítulo dos, versículo uno. El pueblo de Dios ora incansablemente desde 2012 por el presidente Enrique Peña Nieto, ahora intercederá por Andrés Manuel López Obrador.

Un partido político cristiano evangélico es sencillamente una negación a la historia cristiana, un despropósito teológico y el ingreso del mundo a la iglesia, que según el apóstol Pablo, es columna y baluarte de la verdad.

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