Salmo 54: Como luchar contra la traición de los despiadados

Al músico principal; en Neginot. Masquil de David, cuando vinieron los zifeos y dijeron a Saúl: ¿No está David escondido en nuestra tierra?

Oh Dios, sálvame por tu nombre, y con tu poder defiéndeme. Oh Dios, oye mi oración;
escucha las razones de mi boca. Porque extraños se han levantado contra mí, y hombres violentos buscan mi vida; no han puesto a Dios delante de sí. Selah

 He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor está con los que sostienen mi vida. El devolverá el mal a mis enemigos; córtalos por tu verdad. Voluntariamente sacrificaré a ti;
Alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno. Porque él me ha librado de toda angustia,
Y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos.

Introducción

El salmo 54 tiene su origen o explicación en el pasaje de 1º Libro de Samuel 23: 14-29. David recién había salido huyendo de Keila porque sus habitantes, a los que había salvado de la mano de los filisteos tenían planeado entregarlo a Saúl. David entonces se dirigió al desierto de Zif porque Saúl enfermó de paranoia, lo perseguía.

Los habitantes de Zif, que la inscripción del salmo 54 llama zifeos, al saber que David se escondía en su territorio decidieron informarlo a Saúl, quien agradeció el hecho y se dispuso a buscar a David, a quien encontró y estuvo a punto de matar, sino fuera porque providencialmente supo de un ataque de los filisteos en la tierra de Israel y tuvo que regresar.

Saúl vivió en una encrucijada que quedó marcada para siempre porque ese lugar donde dejó de perseguir a David en Zif se conoce como “Sela Hama Lecot” que quiere decir la “peña de la división” porque allí tuvo que decidir entre dos situaciones o su mente se dividió entre dos determinaciones matar a David o sencillamente regresar a Israel. Hizo lo segundo.

De no haber sido por esta duda, seguramente Saúl hubiera matado a David. Quedó tan tocado con esta experiencia que compuso el salmo 54 que es un canto que debe entonarse con suavidad con instrumento de cuerdas, según traducen la mayoría de los comentaristas la expresión “Neginot” y “Masquil de David”.

Este salmo nos instruye seriamente sobre la clase de plegaria que podemos levantar ante Dios cuando personas a las que no les hemos hecho absolutamente nada nos aborrecen y odian que quiere ya no solo dañarnos, sino vernos completamente destruidos con tal de quedar bien con los poderosos.

Como luchar contra la traición de los despiadados

I.  Suplicando a Dios v. 1-3

A) Que nos salve

B) Que nos defienda

C) Que nos escuche

II. Confiando en Dios v. 4-5

A) Que ayuda

B) Que está con los nos sostienen

C) Que devuelve el mal a los malvados

III. Con gratitud a Dios v. 6-7

A) Sacrificando voluntariamente

B) Alabando a Dios

Como luchar contra los despiadados

David supo de la delación o que fue delatado por los zifeos inmediatamente. Seguramente se descorazonó porque nunca hubiera imaginado que sin hacerle daño a ellos, hubieran tomado la decisión de ir a Saúl para informarle que en sus territorios se encontraba David. Ellos querían quedar bien con el rey y pensaron que de esta forma lo lograrían.

David los califica en el salmo como “extraños” y hombres violentos o despiadados porque su actitud revela o refleja lo más negro que puede haber en el alma del ser humano: dañar a alguien que no nos ha hecho nada. Buscar la destrucción de una persona con la que jamás hemos cruzado palabra alguna, pero que nos quiere hacer mucho daño.

La traición tiene esa característica: daña porque no se espera y resulta sumamente peligrosa porque generalmente se hace con alevosía y ventaja. Gracias a Dios que David se enteró, si no su vida hubiera acabado allí. David en lugar de buscar venganza se encomienda a Dios con este hermoso salmo que nos enseña como actuar en esos momentos.

I. Suplicando a Dios

Siempre debemos rogar a Dios por nuestra vida, pero cuando alguien nos traiciona para hacernos daño nuestra oración a Dios debe multiplicarse y debe realizarse o hacer con peticiones muy puntuales o muy precisas para recibir su auxilio y apoyo en medio de la deslealtad de quienes nos quieren dañar.

A) Que nos salve

La primer súplica que hace David es que el Señor lo salve. El peligro en el que está es grave y grande, además de inminente y potencialmente destructivo. La raíz de la palabra “sálvame” en hebreo es “yashá” y se traduce como ayuda, socorro, preserva y victoria. David le está pidiendo a Dios que lo ayude para que salga vencedor en ese trance en el que esta pasando.

B) Que nos defienda

Algunas versiones en lugar de usar la expresión “defiéndeme” usa la expresión júzgame porque la palabra hebrea “din” se utiliza como Dios actuando como juez, pero la mayoría utiliza la expresión “defiéndeme” en el sentido de pelar por alguien. David le está pidiendo a Dios que luche a su favor. Ante los traidores se necesita al Señor peleando por nosotros.

C) Que nos escuche

Aquí David emplea dos expresiones para suplicar que el Señor lo atienda: “oye y escucha las razones de mi boca”. David quiere y necesita urgentemente que Dios lo ayude ante la situación que está atravesando. La reiteración de una misma idea tiene como objetivo llamar la atención de Dios y hacerle notar nuestra profunda necesidad.

II. Confiando en Dios

Si algo nos va a librar de las emociones negativas que trae consigo enterarnos que alguien nos ha delatado es confiar en Dios. Cuando somos delatados entramos en una severa crisis y debemos mantener la calma y esperar en que Dios siempre tiene control de todas las circunstancias y abandonarnos en sus brazos.

A) Que Dios ayuda

David está confiando porque sabe que Dios lo ayuda. Sus experiencias sobre esta verdad son múltiples. Lo supo desde que enfrentó a los osos y leones que venía a atacar a sus ovejas y lo confirmó cuando enfrentó a Goliat. Dios lo ayudo y se lo recordó así mismo. Siempre será bueno y reconfortante recordar que Dios está para ayudarnos siempre.

B) Que está con los que nos sostienen

Sí, siempre habrá traidores, desleales y delatores que quieran dañarnos, pero también siempre habrá personas que están dispuestas a ayudarnos. Cuando alguien nos traiciona perdemos la fe en las personas, pero David nos recuerda que siempre habrá gente leal que nos sostendrá en esos momentos difíciles.

C) Que devuelve el mal a los malvados

Dios es experto en devolver el mal que los malvados nos quieren hacer. La Biblia es un concentrado inmenso de esta gran verdad. Amán y Mardoqueo es un ejemplo. Jacob y Labán es otro ejemplo.

III. Con gratitud a Dios

La ingratitud hacia nuestra persona nos puede volver ingratos con Dios porque de cierta manera pensamos que no tiene ningún sentido obrar bien si siempre nos vamos a encontrar o vamos a enfrentar personas traicioneras. David al contrario se comprometió más con Dios.

A) Sacrificando voluntariamente

En la ley judía existían toda clase de sacrificios. Había por el pecado, por alguna celebración, pero también había por gratitud. Está clase de ofrenda no tenía otra razón de ser sino la de enseñar al pueblo de Dios a ser agradecido con su Creador. David quería ofrecer esa clase de ofrenda al Señor.

B) Alabando a Dios

Dos razones hacían que David alabara a Dios: 1. Dios lo había librado de la angustia y 2. Sus ojos habían visto la ruina de sus enemigos.

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