Tareas para los discípulos

Dice la Biblia en Mateo 10:5

“…Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis.”

Jesús escogió doce discípulos para enseñarles y enviarlos a predicar su palabra. En el capítulo 10 del evangelio de Mateo encontramos la lista de ellos. El capítulo 10 recoge el segundo de los cinco sermones que Cristo dio a sus discípulos o más bien que Mateo recogió, pudieron haber cientos, pero Mateo nos muestra cinco. El primero fue el conocido como Sermón de la montaña.

La elección de sus seguidores no fue exclusivamente para aprender las verdades del reino de los cielos. De haber sido así no se habrían diferenciado en nada con los fariseos y escribas que tenían escuelas de rabinos para enseñar a los estudiantes que así lo desearan. Ellos fueron escogidos y llamados para salir.

Cuando Cristo nos llama lo hace con toda la intención de convertirnos en sus proclamadores. Con los riesgos, las desventuras, los fracasos y las tristezas que con lleva ser emisarios o heraldos del Señor de los señores. El honor de hablar de él hace que cualquier adversidad se convierta en motivo de gozo más que en pesadumbre.

Jesús llamó a los doce y de inmediato los encomendó para salir a hablarles en primerísimo lugar a los judíos. Bastaba que dijera que le hablaron a los hebreos para que lo entendieran. Pero les dice que no vayan por camino de gentiles ni de samaritanos, como si los apóstoles fueran lo suficientemente abiertos para relacionarse con los paganos.

Me imagino la expresión de sorpresa de los 12 cuando Jesús les dio esta orden. De por sí no tenían la menor intención de relaciones o visitar los gentiles y mucho menos a los samaritanos a quienes despreciaban. Hay que ver solamente que después de la resurrección para convencer a Pedro de llevar la buena nueva a los gentiles tuvo que enviarle tres veces una misma visión.

Este llamado de no ir a los gentiles ni a los samaritanos tenía un doble propósito, en primer lugar enfocar su ministerio a los judíos, pero también preparar lo que habría de ocurrir después con los gentiles que habrían de recibir el mensaje de salvación. Era una orden con una intención que los apóstoles no comprendieron luego, sino hasta el Pentecostés cuando el Espíritu Santo los llenó.

Los apóstoles se les hizo primero una encomienda “sencilla” para luego darles una más “compleja” y de mayor alcance y así siempre actúa Dios. Nos asigna una tarea que podemos hacer para luego “ascendernos” a un empleo en el que el servicio que hagamos por Él exige un entrenamiento previo.

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