Gratitud

Dice la Biblia en Salmos 50: 23

“El que sacrifica alabanza me honrará…”.

Me gusta como traduce este texto la versión Traducción al lenguaje actual: “Si de veras quieres honrarme, tráeme ofrendas de gratitud.” La gratitud es uno de los mejores sacrificios que podemos ofrecer a Dios porque es el reconocimiento pleno y total de que estamos de acuerdo con su voluntad, aunque algunas circunstancias, situaciones o momentos no los entendamos.

Hace unas semanas escuché este relato que nos ayuda entender la naturaleza de la gratitud y porque a Dios le agrada tanto. La historia se la escuché a un rabino y aquí la comparto para que todos seamos edificados.

En la antigüedad cuando un súbdito buscaba a su rey, al llegar al palacio era recibido por soldados que le preguntaban para que quería ver al monarca. Si respondía que lo buscaba para pedirle alguna obra para su comunidad o que supliera una necesidad personal, de inmediato lo canalizaban con una persona y ésta a su vez con otra hasta llegar al rey.

Una vez a cierto palacio llegó una persona que fue detenida por los soldado para preguntarle que quería y él les respondió que quería ver al rey. ¿Para qué quieres ver al rey?, le preguntaron. Él contestó solo quiero verlo para darle gracias. Soy muy feliz por todo lo que tengo. Hay algunas necesidades, pero solo he venido a darle gracias a mi rey.

Los soldados lo escoltaron hasta el trono del rey de manera directa. No tuvo que pasar por ningún filtro. Nada, fue directo con su monarca.

Así es la gratitud, nos conduce directamente a la presencia de Dios. Porque Dios se agrada siempre de un corazón agradecido. De una persona que sí, tiene necesidades, pero su gratitud es más fuerte que todo lo que le hace falta. Esta clase de personas tienen acceso directo al trono del Señor.

Es es el valor de la gratitud, por eso el que sacrifica alabanza a Dios o el que le agradece, lo honra de manera directa y grande.

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