La dicha de la mansedumbre

Dice la Biblia en Mateo 5:5

«Bienaventurados los mansos porque ellos recibirán la tierra por heredad.»

Introducción

Este verso lo encontramos en el salmo 37: 11 y allí dice así: “Pero los mansos heredarán la tierra y se recrearán con abundancia de paz.” En su Sermón de la montaña Jesús lo cita y para comprender su significado o para entender la profundidad que encierra esta verdad es necesario revisar el salmo 37.

El salmo 37 más que una plegaria es uno de los pocos salmos o tal vez el único donde David presente sus razonamientos sobre la lucha que los justos sostiene contra el mal y contra los malvados. Una lucha desigual porque mientras los impíos recurren a toda clase de perversidades contra el piadoso, éste tiene que buscar siempre el bien.

El salmo 37 es un salmo que busca la reflexión y la meditación sobre el mal y la maldad en la vida del justo. Esta escrito al final de los días de David. Cuando el rey está por transmitir su trono a su hijo Salomón después de 70 años de vida, 50 de los cuales ha luchado frontalmente contra la maldad y contra sus emisarios.

En ese salmo se encuentra perfectamente la definición de un manso. En el griego la expresión griega se traduce como “fuerza bajo control”, pero en la definición hebrea encontramos una amplia y esclarecedora definición de lo que significa “manso” porque a lo largo de 40 versículos David muestra y demuestra que la lucha contra la maldad es la principal característica del manso.

El manso o la mansedumbre no tiene que ver para nada con una actitud pasiva o inactiva. El manso es una persona activa que lucha contra la maldad y contra los malvados y no reacciona ni actúa igual que ellos. A continuación algunas características de un manso:

1. No se enoja
2. No se altera
3. No se excita a hacer lo malo
4. No sigue el mal
5. Considera al íntegro

1. No se enoja

La maldad y perversión de los malignos generalmente produce fastidio y molestia porque muchas veces en lugar de recibir su justo castigo por su conducta irreverente y profana parece irles mejor que los propios justos y eso hace enojar a muchas personas, pero no al manso que en lugar de enojarse confía en el Señor, hace el bien y se deleita en su Señor.

2. No se altera

El manso no se altera o no se exaspera cuando ve que el hombre que hace maldades prospera en su camino. Por el contrario encomienda al Señor su vida y sobre todo guarda silencio ante el Señor como una manera de expresarle su inconformidad y confía completamente en el cuidado que Dios tiene de sus hijos.

3. No se excita a hacer lo malo

Cuando la maldad y los malvados tocan a la puerta del justo, en lugar de reaccionar igual que ellos, el justo se detiene y no actúa igual que ellos. Toma control absoluto de la ira y desecha el enojo para conservar la calma.

4. No sigue el mal

Con todo y que está luchando contra el mal y está expuesto día a día ante los malignos el hombre manso no sigue el mal y por el contrario se aparta y hace el bien. También busca la rectitud porque sabe perfectamente que Dios ama la rectitud y no desampara a quienes practican la piedad en medio de la maldad.

1. Considera al íntegro

El manso considera al íntegro a la hora de actuar. Ese su molde y su modelo a seguir. Porque sabe que hay un final dichoso para el hombre de paz.

El manso heredera la tierra. Esta idea se repite al menos siete veces en el salmo 37. Es el énfasis del salmo. Mientras a los impíos le espera la destrucción, ser borrados de la tierra, perder su descendencia a los justos o mansos se les promete “heredar la tierra”. O heredar el mundo venidero. El olam aba judío que la vida eterna en Cristo.

La mansedumbre siempre paga mejor que la venganza y la revancha. Esa e la idea que el salmista David quiere compartir con sus lectores. La mansedumbre terminará por instalarnos en la vida Eterna a nosotros y toda nuestra descendencia que le invoque con todo su corazón.

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