Salmo 75: Razones por las que debemos agradecer a Dios por sus juicios

Dice en la Biblia en Salmos 75:1

«Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, pues cercano esta tu nombre; los hombres cuentan tus maravillas.»

Con profunda gratitud a Dios

  1. Porque cercano está tu nombre
  2. Porque hay personas que cuentan sus maravillas

Introducción

El salmo 75 fue compuesto para hacernos reflexionar que el juicio de Dios llegará a su debido tiempo. En sentido negativo o de condena para los impíos que no volvieron o no vuelven su corazón a Dios. En sentido positivo para los justos porque cuando llegue recibirán la justa retribución a su vida.

Al esperar la justicia de Dios lo mejor que podemos hacer en tanto que se manifiesta una de los más grandes atributos que Dios tiene, es darle gracias o llenarnos de gratitud hacia Él. La gratitud es la única expresión que nos permite aguardar con calma y tranquilidad que Dios empiece sus justos juicios.

La gratitud es la mejor manera de decirle a Dios que estamos de acuerdo con lo que hace en nuestra vida. Y también es la manera de hacerle patente nuestra conformidad de como maneja el mundo o como gobierna el destino de la humanidad. Nada escapa a su control y dominio, aunque a veces no aparece así.

Asaf nos conduce así por el mejor camino o la mejor ruta que podemos tomar en nuestra vida porque la ingratitud es el peor defecto del alma. La ingratitud expresa con gran tristeza la profunda falta de conformidad con lo que Dios hace en nuestra vida y alrededor de nosotros. Refleja una alma atormentada a punto de llegar a la amargura y al resentimiento.

La palabra “gracias” que usa aquí el salmista es de suyo interesante. Procede de la raíz hebrea “yadah”. La primera vez que se menciona en la Biblia es en Génesis 29: 35. “Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabare a Jehová; por esto llamó su nombre “Judá”; y dejó de dar a luz.

La palabra “yadah” se traduce aquí como Juda que significa “alabanza al Señor”. La gratitud es un manera de alabar a Dios o si se quiere la gratitud Dios la toma como si estuviéramos alabando su santo nombre. En otras ocasiones la expresión “yadah” se traduce como “confesar” o “confesión”. La gratitud en este sentido es estar de acuerdo con Dios.

  1. Porque cercano esta tu nombre

Una de las cosas más difíciles que nos ocurre siempre cuando vemos “injusticias”, pero sobre todo cuando padecemos “injusticias” es que nuestro primer pensamiento o nuestra primera reacción es creer que Dios esta lejano o que se ha distanciado de nosotros y nos ha abandonado a nuestra suerte en ese momento tan difícil para nuestras vidas.

El salmista no quiere que pensemos eso. El salmista tampoco quiere que caigamos en el desánimo ni el desaliento. Porque en ambas circunstancias provocan que dejemos de ser agradecidos con Dios o que lo alabemos. Así podemos caer en las redes de la ingratitud que hacen de las personas seres sin esperanza o seres sin nada que ofrecerle a Dios.

El autor del salmo dice que tenemos que ser agradecidos con Dios porque “su nombre es cercano”. Indiscutiblemente esta frase nos lleva a pensar de que la presencia de Dios siempre está con nosotros. Aunque no lo veamos o aunque muchas veces pensemos que nos ha dejado o nos ha abandonado.

La injusticia es una de esas circunstancias que nos hacen dudar seriamente de que Dios está con nosotros. Porque parece que nadie nos defiende de aquellos que abusan de nuestra buena fe o de aquellos que se burlan descaradamente de que nada malo les ocurre, a pesar de que su conducta es impía o injusta.

Dios siempre esta cercano o en otras palabras su presencia siempre está con nosotros y por esa razón debemos ser agradecidos con Él.

2. Porque hay personas que cuentan sus maravillas.

La historia de Rahab, la ramera, es sumamente interesante. Ella no estuvo en el Mar Rojo, ni el desierto donde Dios proyectó sus poderosos hechos. Pero de algún modo ella oyó todo lo que Dios había hecho por Israel y cuando los espías llegaron a su casa los escondió y con ello salvó su vida y la de su familia.

Ella contó las maravillas de Dios sin haberlas visto. Ella era una mujer que a miles de kilómetros de los sucesos y sin haberlos presenciado directamente los creyó y comenzó a hablar de las maravillas de Dios. Me queda claro que siempre habrá personas que contarán las maravillas de Dios. Debemos ser una de ellas.

La gratitud va ligada a alabar a Dios. Cuando contamos sus maravillas lo que estamos haciendo es alabar su nombre, bendecirlo. Estamos agradecidos con él cuando recordamos todos los bienes que nos ha dado.

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