Dios sepulta el pasado

Dice la Biblia en Mateo 1: 5

“Salmón engendró de Rahab a Booz…”.

Con esas seis sencillas palabras la Escritura da cuenta de uno de los matrimonios más singulares del texto sagrado. Salmón conoció a Rahab y se casó con ella. La pareja no tendría nada de extraordinario de no ser porque la esposa fue una prostituta que dejó su vida antigua y se entregó con todo su ser a Dios.

La historia de ella la narra el libro de Josué. Unos espías enviados a reconocer Jericó la tierra que habría de poseer el pueblo de Israel llegan a esa ciudad y se hospedan en su casa donde los esconde y los salva de la muerte porque ella esta segura que esa ciudad caerá en manos de los hebreos, toda vez que el Dios de ellos había abierto el Mar Rojo.

Con una fe extraordinaria esta mujer oyó de las portentosas obras del Señor en Egipto y conoció lo que hicieron a los reyes de Sehón y Og y creyó en su corazón y con esa confianza logró salvar a su familia que se refugió en su casa el día que los judíos tomaron por asalto esa ciudad amurallada que parecía inexpugnable, como le habían prometido los espías.

Una vez acabada la batalla de Jericó ella decidió caminar con el pueblo de Israel hacia la tierra prometida. La destrucción de Jericó no solo derrumbó esa ciudad, también acabó con el pasado de ella. Una vez instalada en Israel dejó su pasado y conoció a Salmón, un descendiente de directo de Abraham, el padre de la fe.

Para él fue más importante la fe del presente de ella, que el pasado pecaminoso que vivió y decidió tomarla como esposa. Sin duda el enlace matrimonial causó revuelo. Hay muchas personas que se les dificulta olvidar el pasado de las personas y sobre todo el de las mujeres, como si Dios no fuera tan bondadoso de perdonar toda iniquidad cuando uno se arrepiente.

El matrimonio de Rahab y Booz conmocionó a todos y es una muestra de el amor genuino y sincero entre los consortes es capaz de unir a una pareja. Es un ejemplo que una vida piadosa es capaz de enterrar y sepultar para siempre “el pasado” de quien sea para darle una nueva oportunidad de vida.

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