Noé: Un hombre de fe en un mundo incrédulo

Dice la Biblia en Hebreos 11: 7

“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.”

Introducción

En la predicación de Cristo la vida de Noé tomó un lugar muy importante. Noé o su generación se convirtió en el gran referente para el regreso de Cristo. Tanto los evangelistas, como el autor de la carta a los Hebreos y el propio apóstol Pedro lo mencionan en sus escritos, con lo que, tanto el diluvio como su persona, pasan a convertirse en un realidad que no se puede poner en duda.

Son varias las lecciones que nos ofrece la vida del personaje que hoy estudiamos. Desde la necesidad de recordar que este mundo se dirige hacia su encuentro con su Creador, pero también para tener presente que por más avances en el conocimiento, la tendencia humana es siempre hacia la maldad. Este mundo no tiene remedio: los actos de bondad cada día son menos.

Noé tuvo la enorme virtud de creerle a Dios en medio de una generación incrédula. Tuvo también la enorme fortaleza de mantenerse firme ante un mundo absolutamente entregado a ofender a Dios, una sociedad corrompida hasta la saciedad y sobre todo una sociedad donde la vida valía poco o nada. Se mataba sin el menor remordimiento.

La vida de Noé representa una de los ejemplos más fuertes que podemos encontrar de tenacidad y resistencia ante la hostilidad de nuestra fe. Noé vivió en una época marcada por la depravación moral, el alto nivel de maldad en la vida de los hombres y el nulo valor a la vida humana. Noé soportó con heroísmo las presiones propias de un varón que era objeto de burlas.

Noé practicó una fe solitaria, es decir no tuvo alguien más con quien asociarse. La humanidad entera se había olvidado de Dios. El tiempo que se tardó en construir el arca fue el mismo tiempo que se tardó en predicar a sus contemporáneos, pero nadie le creyó y cuando su anuncio se cumplió fue demasiado tarde y miles perecieron en el diluvio.

A Noé siempre lo recordaremos tanto por el diluvio como por el arca. Al hablar del diluvio irremediablemente nos tenemos que acordar de él, pero al hablar del arca también nos acordaremos de su persona. Creyó que vendría un diluvio, cuando todavía no había llovido. Construyó una arca en tierra cuando lo único que se construían eran casas.

Noé nos enseña también que la fe puede ser tan fuerte que nos puede ayudar a salvar a nuestros seres queridos. La fe de él hizo posible que se salvarán su esposa, sus tres hijos y sus tres nueras que subieron al arca, junto con todos los animales que Dios le ordenó que resguardará en el barco que construyó.

Noé vivió 950 años. Él tenía 500 años cuando nacieron sus hijos y comenzó el arca y justo cuando tenía 600 años comenzó el diluvio. Algunos piensan que la edificación del bote que lo salvó a él y su familia fue construido en 100 años, tiempo en el cual le predicó a su generación.

Noé: Un hombre de fe en un mundo incrédulo

  1. Por su fe preparó el arca
  2. Por su fe condenó al mundo
  3. Por su fe heredó la justicia

Noé literalmente remó contra corriente. Ejerció una fe en solitario. También literalmente luchó solo contra el mundo. No es exageración, pero fue el único justo de su generación. Le tocó ejercer su fe o emuna como le llaman los hebreos a la confianza absoluta y total en Dios en medio de una sociedad absolutamente alejada de la voluntad de Dios.

Es un ejemplo para todos nosotros cuando ejercemos nuestra fe en medio de un mundo hostil que acepta el humanismo, pero rechaza la fraternidad que Dios propone en su palabra. Un mundo que acepta el amor de Dios, pero si éste tolera relaciones reprobadas por la santidad de Dios.

  1. Por su fe preparó el arca

El libro de Génesis nos da los pormenores de lo ocurrido en la vida de Noé. Cuando Dios comprobó que los seres humanos habían perdido toda moralidad y se había desviado bajo sus propios deseos y pensamientos, decidió que había que reiniciar o reconstruir a la humanidad desde su raíz.

En Génesis 6:12-17 nos da los pormenores de la orden que Dios dio a Noé. No había llovido y no la gente no sabía que habría de venir un diluvio. Era algo fantaseoso. Podría decirse que hasta algo loco porque si no conocían la lluvia como entenderían un diluvio. Pero Dios ordenó que la construyera y allí radica la fe de Noé en obedecer cuando no se veía nada de lo que Dios estaba anunciando.

Dios había determinado poner fin a todo ser porque la tierra estaba llena de violencia. La humanidad entera se había extraviado. La preparación del arca, por su tardanza, era una manera de expresar la paciencia de Dios. El arca fue una obra humana, lenta como parte de la paciencia de Dios para que los seres humanos depusieran su actitud, pero eso no ocurrió.

Noé nos enseña que algunas ordenes de Dios parecen fuera de toda lógica. Otras nos confrontarán abiertamente con el mundo o con nuestra sociedad porque parecerán ridículas o fuera de lugar, pero habrá que cumplirlas porque forman parte de su plan para nuestras vidas, aunque nadie las entienda, ni nos entiendan. Seres siempre los incomprendidos.

2. Por la fe condenó al mundo

El autor de los Hebreos no duda un solo instante en afirmar que la fe de Noé condenó al mundo. Si no hubiera existido Noé la humanidad hubiera desaparecido absolutamente y también tendrían un buen pretexto para condenar a Dios porque podrían afirmar que nada ni nadie les habló del juicio de Dios.

En el libro de Génesis encontramos las razones por las que Dios destruyó a la humanidad:

A. Había mucha maldad. Génesis 6: 5 retrata la triste realidad de la humanidad. “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.”

B. La tierra estaba corrompida. Génesis 6:12 dice lo siguiente: Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.” La corrupción de la que habla aquí la Escritura es moral, es decir todo aquello moralmente bueno se había perdido.

C. Había demasiada violencia. En Génesis 6:13 encontramos “Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.”

En medio de todas estas condiciones dice el libro de Génesis que Noé halló gracia delante de Dios. La palabra hebrea para gracia, aquí es “chen”, que se traduce como favor inmerecido. La gracia que operó en Noé lo llevó a tener fe y esa fe condenó al mundo.

El apóstol Pedro nos dice en 2ª Pedro 2: 5 que Noé se convirtió en un pregonero de justicia, es decir en un predicador de la justicia, a quien nadie escuchó y por eso el mundo fue condenado a la destrucción.

3. Por su fe heredó la justicia

Esta frase la podemos entender mejor si la transcribimos así: por la fe Noé se convirtió en un piadoso. La fe hizo la diferencia entre él y la generación en la que le tocó vivir. Cuando Jesús habló de su retorno utilizo justamente la comparación de los días de Noé. Fueron días de confusión, de una creciente maldad y una arrolladora corrupción, acompañada de una imparable violencia.

Pero su fe o confianza en Dios le auxilió y le ayudó para hacer frente a un mundo incrédulo y apartado de los mandamientos de Dios. Fue un hombre piadoso que logró salvar a su familia del diluvio. La fe es nuestra principal y única defensa frente a un mundo que cada día se seculariza más, nuestra única y segura defensa es la fe.

La embriaguez de Noé es tal vez uno de los pasajes que nos hace ver que a pesar de ser un hombre de mucha fe, también cometió equivocaciones, que le fueron perdonadas porque se arrepintió de todo su corazón.

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